martes, 31 de mayo de 2011

Cuarta etapa.

Han pasado tres etapas. Diferente duración de tiempo. Cada una de ellas tiene sus pros y sus contras [como casi todo en esta vida,por suerte]. Alguna la reduciría y otra la ampliaría. Es cierto. Pero el tiempo es algo que se queda fuera de nuestro alcance. No podemos congelar un momento, alargar un instante o hacer que dos horas de conviertan en dos minutos. Ni siquiera se me presentó la posibilidad de poder elegir en cual quedarme. El curso de los días y los meses hicieron que las cosas se sucedieran como se han sucedido. Apartas sentimientos, eliges placeres que nunca habías barajado antes o te paras de pronto en seco. Sí, es cierto que en cada una de ellas he podido sentarme en un banco, mirarlas de frente y examinarlas. Pero todos sabemos que eso no sirve de absolutamente nada. No me gustó que la primera fuese tan larga, la segunda tuvo el recorrido preciso y necesario y la tercera se me fue de las manos. Lo reconozco. Y de nuevo se ha ido sin pasar por mis manos, sin tener en cuenta la opinión que mi lengua baraje, sin darle esa oportunidad a ese órgano que tanto probó de él. Una tercera etapa que termina sin haberlo sospechado. Pero que ha terminado sin remedio. Y dará comienzo una cuarta etapa. Todavía no sé cuándo. Pero empezará, de verdad. Lo [tengo que] promet[er]o. No sé cómo será, si se parecerá a alguna de las tres anteriores o si será algo nuevo que no alcanzo a pensar ahora mismo. Pero me gusta contagiarme de positivismo [cuando me dejo]. Y quiero pensar que eso "las cosas siempre siempre suceden por algo" y que "lo que espera delante, es mejor que lo pasado".

lunes, 30 de mayo de 2011

Bones.

Él. Es esa persona a la que quisieras conocer fuera de todo lo que un año de excesos significa. Esa persona por la que te mueres de ganas de pasear una tarde o ver una película de vampiros adolescentes. Esa persona con la que inicias algo en una cama y desearías poder tener un algo más después del punto y seguido del séptimo mes. Esa persona que cuando te falta la echas demasiado de menos. Esa persona de la que duele escuchar un adiós sin explicaciones. No lo sé, ni lo sabré. Pero quizás, sólo quizás, él sea esa persona.

martes, 17 de mayo de 2011

O noso día. Dezasete de maio :)

Por medo a que non chegase ocurrir, nunca lle gustou imaxinar o seu seguinte encontro. Sabía que todo o escenario estaría envolto cunha manta negra, unha oscuridade parcial sobre as súas cabezas. Iso era o que nunca ía cambiar, para ben ou para mal, sempre se tiña que facer de noite. Nunca antes e sempre despois. Tamén sabían que non podían estar tan preto o un do outro máis minutos dos que conxugaban unha hora. Iso tamén era imposible. Podían evitarse coa mirada ou fuxir o un do outro a distancia necesaria para non sentirse mutuamente. Pero cruzar as súas miradas ou rozarse coa roupa, significaba poñerlle fin ás ganas contidas nos seus ósos. Aínda que ó final era o que ían facer, pero gustáballes aumentalas e sacialas todas xuntas cando ningún dos dous puidese soportalas máis.
Un antro cheo de xente, no que indo só a música chegaba ós oídos… acompañado, a música era o de menos. O alcol enchería as súas venas e arterias ó límite. Miradas e roces corporais mesturaríanse ó mesmo tempo. Bicos que culminan en pasos cara calquera saída cun final cuberto de sábanas naquelas catro paredes.
Non lle gustaba nada imaxinar se ocorrería un seguinte encontro por medo. Pero sabía que era inevitable o gusto que lle recorría o corpo ó pensar en que podería repetirse. Sorte, azar, destino e un paso firme cara adiante. Desexo.