jueves, 31 de marzo de 2011

FELICES 26!

Veintiséis años ya y con la misma cabeza de terco con la que te conocí hace cuatro años. El niño que da la impresión de que lo maduró todo junto y rápido y que ahora, por muchos años que pasen, él seguirá exactamente igual. Sólo con bastante alcohol de por medio y a veces intuir cuales son sus puntos débiles, puedes hacer que cambie de opinión e incluso te dé la razón, por momentos. Aunque a la mañana siguiente no se acuerde casi ni de su nombre. Supongo que hoy todos los que decimos haber compartido y compartimos algo contigo, sea lo que sea, sí nos acordamos de este día; no como el niño, al que le tienes que recordar en el mismo día que es tu cumpleaños. Sí, continúa pensando que ahí reside uno de los puntos de tu encanto. Este año te doy unas felicidades enormes a dos mil kilómetros de distancia, porque la vida así lo ha querido. Sé que en el fondo estás muy agradecido de que sea así, para no temer a la pesada que vendrá a tirarme de las orejas y a darme la brasa de noche. No hace falta que escondas que te gusta un poquito, eh? ¡Je, je, je! Se supone que lo que toca es decirte lo maravilloso que eres, pero olvídate, no te voy a decir nada de eso, que bastante genio te crees como para subirte un poco más los humos, ¡je, je, je! Pero sí puedo aprovechar y darte las gracias por  hacer que siempre viva en la realidad que me rodea y mantenga los pies en la tierra, gracias por todos los momentos que hayamos podido compartir y las conversaciones que me has hecho escucharte, ¡je, je, je! Estoy segura que por delante nos quedará, por lo menos, algún momento más que vivir juntos. En serio, me alegro de poder felicitarte este día como una especie de amiga que soy, ¡je, je, je!

Un beso muy fuerte, due baci italiani, y que la celebración sea con cabeza, que nos conocemos, ¡bicho!
Muchas felicidades Dani, tanti auguri! (en italiano J)

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