jueves, 10 de febrero de 2011

Del amor al sexo [continuado] no siempre hay un paso. Del sexo [continuado] al amor, casi siempre.

Y aunque no se quieran, lo disimulan demasiado bien. Puedes decir que ella es una puta que se tira a todo lo que se mueve. Pero en el fondo, todos empezamos cada noche o incluso despertamos cada día, pensando en hacer eso. En tener un agujero donde meterla o un rabo que poder meter. Por este pensamiento, dejamos que pasen las cosas que pasan. Y sí, me refiero a terminar con el último de la barra en tu cama o yéndote con la primera que te prometa chupártela como nunca. La carne es débil y más si dejamos que nos controle. El sexo es deseo y el deseo un cúmulo de ganas a las que no debemos decir que no. Al sexo no se le puede decir que no. Y entonces es ahí, en este punto justo, cuando te empieza a gustar lo que estás probando, cuando descubres que puede haber algo mal. Sí señores, no nos engañemos y seamos sinceros con nosotros mismos y los que están al lado. Una vez alguien me dijo al oído en un banco frente al mar: "cuando una pareja no funciona en la cama, tarde o temprano dejará de funcionar en el resto de las cosas". Y es algo totalmente cierto. Esa pareja se acaba deshaciendo, porque termina por darse cuenta de que no tiene nada más por lo que tirar. El problema, si es que es un problema generalizado, sucede al revés. Cuando esa pareja que lo hace tan bien en la cama, tiene que intentar que le vaya igual de bien en todo el resto. Y cuando encuentras a una persona que te lo pone fácil para que suceda así, te das cuenta de que quieres algo más y que dure más. Entonces, ahí, se inicia la relación sin futuro cierto. Al fin y al cabo, el sexo, es la base de toda relación. Se aceptan argumentos capaces de tirar por el suelo esta teoría.

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