sábado, 22 de enero de 2011

Probamos y acertaste.

No es que aquella nueva postura con forma animal no me gustase o me asustase. Todo lo contrario. Esa nueva sensación de entrar como nunca antes lo habíamos hecho, fue extraña, rara.. demasiado placentera, quizás. Y sí.. ese sentimiento fue el que me asustó. La necesidad de tapar la boca y agarrar lo más cercano, eso fue lo que me asustó, lo que hizo que me diese la vuelta y te mirase a los ojos. "Eres increíble, volvamos a nuestro punto favorito". Reconozco que aquello marcó un punto de inflexión y reflexión. ¡Malditas ganas! Aunque siempre sabes cómo salirte con la tuya. Caricia, abrazo, acercamiento, tocamiento y dentro, ya estabas otra vez dentro. Justo como querías. A estas alturas y todavía cosas nuevas y demasiado buenas. Odio mantener las ganas de repetir, esas ganas que se van, pero que tú sabes perfectamente cómo hacer que vuelvan. Una y otra vez.

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