jueves, 27 de enero de 2011

Ganábamos a partes iguales.

Jugar bajo las sábanas al yo me dejo encontrar, tú busca. Sí, lo nuestro siempre fue un juego continuo. Y risas. Hacíamos el amor con unas ganas inmensas, una fuerza sobrenatural con tintes de romanticismo y plagados de sexo sin control. Tú encima, con esa cara de "te vas a enterar ahora". Yo esperaba impaciente por ver la siguiente jugada. Entonces hacías ese movimiento extraño, hacia arriba, adentro, hacia un lado, más adentro. Sabías que lo habías conseguido y sonreías. Abría los ojos, te miraba, te veía esa sonrisa de victoria y reía de placer. Siempre fue un juego de risas en el que ninguno de los dos perdía.

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