domingo, 23 de enero de 2011

Fuego y quemaduras superficiales. Por ahora.

- ¿Volverás con él?
- No lo sé...
- ¿Cómo no vas a saberlo? No es por meterte prisa, pero a estas alturas eso también te lo tienes que plantear. Los minutos corren, los días pasan y el tiempo vuela.
- No puedo saberlo. En una relación tienen boca las dos personas que la forman. Por mucho que yo quiera o no, él también tiene algo que decidir.
- Tonterías. Él va a querer. ¿Cómo no va querer? Nunca antes había tenido a una mujer así a su lado. Bueno, en realidad nunca antes había tenido a una mujer a su lado. Y ahora, tampoco las tiene aunque lo intente. Las únicas que pueden simular dicha situación están bastante lejos de tu definición.
- No te pases. Soy una chica normal y él un chico normal. Deja que esté con quien quiera.
- No quiero. No quiero dejar que ese estúpido vaya a estar con quiera estar. Porque al final querrá volver, porque ahora quiere estar contigo, pero es un ciego estúpido que tú no te mereces. Puede que yo no sea el hombre perfecto o ni siquiera me pueda incluir dentro de la palabra hombre, pero lo intento. Y quiero estar contigo al volver. Quiero poder hacerte el amor en la playa en verano. Quiero estar a metros de ti, caminarlos y meterme entre tus sábanas. No sé si voy a terminar queriéndote. Pero sé que ahora mereces tener al lado a alguien que te valore. Y yo como mujer te pongo en lo más alto. Por eso no quiero que vuelvas con él, quiero hacerte mía hasta que te aburras y pueda sentirme orgulloso de haber compartido, al menos algo, contigo.

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