lunes, 10 de enero de 2011

Encántasme!


Y eso que hicieron un descanso, una parada, un no por respuesta. Pero había una segunda parte demasiado conocida para ambos. El "solamente para eso" era la más vieja de las excusas jamás usadas, pero era lo que menos importaba. La cuestión era verse otra vez, estar juntos otra vez. Ni siquiera se permitieron el lujo de llegar a las sábanas. Lo único que los tapaba era el abrigo de ella. Si alguien se atreviese a quitárselo, la envidia le habría recorrido cada vena. Allí debajo se escondía la perfección materializada durante unos minutos intensos. Mientras todo al rededor estaba congelado, aquel punto ardía. ¿Nunca se les iban a ir las ganas? La noche de ayer fueron conscientes de que no. Nadie se lo va a hacer igual y nadie lo va a querer igual. Además, follar nunca habría significado tanto, follar nunca había estado tan cerca de hacer el amor.

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