viernes, 24 de diciembre de 2010

Y soñó.

Subieron las escaleras hasta la primera planta a tropezones,puesto que el alcohol había minado en ellos la capacidad de percibir correctamente el espacio y el tiempo. Se encontraron la puerta abierta,como si su interior los estuviera esperando. Entraron en la primera habitación de la izquierda,la más grande,con televisión,sofá y dos colchones de noventa para juntar. De las cuatro paredes que la forman,una es todo cristal,dos ventanas enormes de cristal. Persianas alzadas y cortinas abiertas de par en par,no ocultaban nada a la vista de los vecinos de enfrente. Se desnudaron casi más con la boca que con las manos,ayudados por los pies. Tenían ganas de comerse enteros. Empezaron en el sofá,acostados,sentados. En el suelo no se detuvieron,a pesar del frío,aquello parecía un incendio. Papeles por el suelo,vasos rotos,y el siguiente lugar fue encima del escritorio. Lo intentaron encima también del radiador,pero la cama les quedaba demasiado cerca y era demasiado tentadora. Hasta que el sol cubrió sus cuerpos desnudos por completo,no dejaron de follarse. Pero una vez que los rayos llegaron a sus ojos,se toparon con la realidad: el cariño,el amor,las ganas de abrazarse,de acortarse sobre su cuerpo,de no dormirse nunca y no cansarse de mirarse a los ojos. Sabiendo que el día siguiente no existirá.

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