miércoles, 29 de diciembre de 2010

Sábado noche. Navidad.

Ya no habrá mensajes de inicio, ni encuentro por casualidades preparadas, ni llamadas para huír, ni abandonos amigables, ni sexo en la calle, ni posturas obscenas entre sábanas, ni vibradores inoportunos, ni retenciones en la cama, ni ventanas oscuras e indiscretas. Sólo quedan las ganas levitando, las miradas sostenidas y una espera eterna con final próximo.

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