jueves, 9 de diciembre de 2010

Infielmente tuya.

Y en un momento dado, ella se agarra con fuerza a su espalda y él se incorpora. Sentados los dos en mitad de la profundidad de la cama. Ella encima de él, sin dejar por un minuto que él se deslice hacia fuera. Entonces se vuelven a repetir los movimientos constantes, seguidos, lentos y rápidos al minuto siguiente hasta convertir este instante en uno de los puntos álgidos del acto. Abrazados tan fuerte, que da la impresión de que temen a que el mundo se termine y no quieran pasar por eso separados. Luego,ella se vuelve a tumbar en su sitio favorito: su pecho. Él le da un beso y pasan los mejores minutos, en silencio, abrazados, pensando que lo único que quieren es quedarse en ese momento y que pase el tiempo lo rápido que quiera.

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