miércoles, 29 de diciembre de 2010

GRITA!

Y todo empieza en el mismo punto del no, pero con distinto final. Te llevo a casa (y nunca llegó). No vengas (y no se despegó). No puedes subir (y le abrió aquella puerta de par en par). Yo me voy a dormir (la mejor mentira). Fuera tacones, zapatillas y complementos. No le dejó minutos para quitarle la ropa y le sobraron para sacarle las medias (la primera de las tres veces que lo hizo). Después de tantas negativas que ni ellos se creían llegó el punto cumbre. Justo cuando él la agarró fuerte por los muslos y ya dentro de ella, la apoyó contra la pared mientras era rodeado por sus dos piernas. Justo ahí llegó el punto cumbre. Y aunque admitieron que no era lo mismo o que todo había cambiado, en el fondo, su fondo seguía igual que el primer día, intacto. Él presumía de su virginidad para que ella no lo tocase y la hacía enfadarse cantando no sé qué del jabón. Ella se divertía moviéndose sobre su espalda y jugando con su entrepierna. La rutina había cambiado, se conocían demasiado, pero desconocían hasta que punto eso era bueno o malo. Se limitaron a disfrutarlo.

No hay comentarios: