lunes, 15 de noviembre de 2010

Webber, Webber!

Y, aunque no pudo ser querido Webber, felicidades por el pedazo de campeonato que has hecho. Ni tu equipo te ayudaba, ni con tu compañero te llevabas bien y peleabas contra un bicampeón del mundo en Ferrari, el niño mimado de la Fórmula 1 y el vigente campeón. Te lo merecías, pero la presión ha vuelto a vencer. Eres grande y algún día subirás a lo más alto. Por lo demás, ver a Lewis bañar al reciente vencedor del título junto con la cara que se le habrá quedado a Alonso ya en la mitad de la carrera por sentirse impotente, sí ha valido la pena. Sin más, toca esperar al próximo campeonato. Felicidades, niño alemán!

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