domingo, 28 de noviembre de 2010

Me.

Ella, antigua estúpida obsesión sin sentido. Viste ajustada, con minifaldas y tanga y lycra para la parte de arriba. Que todo lo que ponga resalte su diminuto, aunque bien esculturado cuerpo. Ni siquiera ha llegado a saborear los dieciséis años y tiene las sábanas ensuciadas por más de dieciséis hombres. El tiempo se nos va de las manos, pero ella sabe como disfrutarlo. Desconoce el significado del verbo amar, no sólo por su corta edad, si no porque no entra dentro de su capacidad de entendimiento. El hecho de que su cuerpo pueda pertenecerle a ella y a otro hombre nada más, es algo que sólo le sucede una noche. Para ella más de dos son demasiadas. Aún así, como todos, quiere dar a la vez una doble imagen. Hay un hombre que se sigue dejando engañar, o quizás esa no sea la palabra cuando él hace lo mismo. Le costó abrir los ojos, pero ahora que sabe que a ella lo de abrir las piernas no le cuesta nada, él también se aprovecha. En la cama pueden formar un dúo perfecto, sexo salvaje y sin control, pero también sin sentimiento. Eso al final acaba por desgastar el físico y derrotar lo interno. Aún así, no puede hacer nada, a ella le encanta. Tontear a escondidas con todo aquel que le atraiga, es su mayor hobby. Además, a todos los termina metiendo en la cama. Sin duda, ella es la puta que todo hombre quiere tener debajo del brazo.

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