martes, 30 de noviembre de 2010

Lucha de gigantes.

- ¿Recuerdas la historia que te cuentan cuando eras pequeña? 
- Sí.
- Que el mundo es bonito, que todo es paz y amor. Cada día te compran una Barbie nueva, con ropa nueva, con una profesión nueva... pero siempre Ken a su lado. Igual que en las películas que la empresa Disney fabricó para nosotras, de chicas guapas que siempre tienen a un príncipe azul predestinado. Joder, y ahora hemos crecido y vemos la realidad. Crecemos y nos empeñamos en hacer que el mundo que nos rodea sea feo, casi horrible, sin paz y poco amor. Lo único que buscamos, al fin y al cabo, es sexo. ¡Y caray si no nos conformamos cuando lo tenemos! Y aún así, la publicidad sigue usando el mismo argumento que Disney y Barbie usaban para vender: el príncipe azul.
- ¿Y existe?
- ¿Que si existe? Que se lo pregunten a Angelina o a Sara. No, los príncipes azules de las películas no existen. Pero tampoco las princesas, nadie se salva, nadie es perfecto. Por suerte. 
- Entonces me niego a seguir viviendo si no hay príncipes ni princesas.
- No digas eso, que esa es la esencia de la vida. Lo bonito de poder encontrar a un príncipe que no es perfecto, es que sólo lo verás tú así. Cuando después de haber luchado por él, logras estar con él, eso es precioso. Ken y los príncipes son bonitos para jugar con ellos y ver sus películas cuando somos niñas. Pero en la vida real, lo que valoras es lo que te cuesta tener. Olvídate de crecer y que todo sea fácil.
- ¿Tampoco es así?
- ¡Ja, ja, ja! No, es muy difícil y complicado. Pero no hay de qué preocuparse, nacemos para luchar por sobrevivir y poder vivir momentos de felicidad. La vida es un camino de rosas con muchas espinas y tienes que pelear por arrancar cada una que te vayas encontrando.
- ¿Lo conseguiré?
- Sólo si quieres que así sea.

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