sábado, 27 de noviembre de 2010

Erróneos supuestos, acertadas equivocaciones-

- Necesito saber que para él durante estos días tampoco va a haber ningún otro cuerpo compartiendo las mismas sábanas que él.
- Pero eso no lo puedes saber, si no es él el que te lo diga.
- Tengo miedo a preguntárselo.
- ¿Por qué?
- Porque sé cual será su respuesta y no quiero oírla.
- Quizás te equivocas.
- Sé que no me equivoco. Lo he tenido entre las mías el suficiente tiempo como para saber que no me equivoco nunca con él.
- ¿Nunca?
- Nunca.
- Te equivocas. Te has equivocado no hace mucho tiempo. Y esta vez también te puedes equivocar. Cállate, dale una oportunidad, daros una oportunidad y dejaros de tonterías.

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