lunes, 15 de noviembre de 2010

Arcoiris.

Aquel día... bueno, en realidad, aquella noche, que con tanta ilusión pinchaba en la pantalla de la compañía, no llegaría a imaginar como irían cambiando las cosas a lo largo de todo el tiempo del medio. Vagamos por puntos de la gamma de grises que podemos imaginar con nuestras retinas, pero sin tener clara la luz, la oscuridad o alguno de los colores primarios. La luz vendrá con la realidad de frente. La oscuridad con las palabras del punto final. Y los colores primarios el resto de las horas que desocupemos juntos y ocupemos separados. Marcamos trazos con algunas frases, líneas rectas con las verdades, curvas con las respuestas y círculos con los sueños y las ideas mentales. Son momentos en los que los colores se nos muestran difusos, aunque en realidad toda nuestra vida vaga por momentos, colores y trazos difusos. Y eso es lo bonito de la esencia de todo esto.

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