domingo, 31 de octubre de 2010

Tus palabras son las que lo echarán abajo.

Odio que no me salgan las palabras. Cuando quiero poner algo invisible para el resto y únicamente visible para los tuyos y no me sale, lo odio. ¡Con la facilidad que yo tengo para que eso ocurra! Cada momento deposito mis dedos sobre el teclado y surgen, así sin más, ocurre y punto. Ahora no. Quizás en este rincón medio invisible sea más fácil, pero no en público. Dos días y ya no sé qué puedo escribir, qué puedo escribirte, qué decirte. El resto de la gente ve pequeños agujeros con luz, pero lo cierto es que cada vez quedan menos. ¿Sabes que podemos hacer? Romper directamente con todo ese muro en el que nacen los agujeros con luz y que directamente entren los rayos, sin tener que esperar a encontrar libertad por los pequeños surcos. ¿A que es una idea genial? Ahora sólo necesito que cojas lo que sea para ayudarme a que se caiga. Y si es de un sólo golpe, mucho mejor.

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