lunes, 18 de octubre de 2010

Tú ayer, hoy y mañana.

Miramos tantas veces hacia atrás que nos perdemos todo lo que tenemos delante. Lo dejamos pasar rápidamente, sin pararnos a conocerlo y descubrir si quizás el día de hoy está mejor que el día de ayer. Nos concentramos tanto en mantener nuestro pasado limpio, tal y como lo hemos dejado, que el presente no nos da tiempo ni a escribirlo. Desconozco si todo el tiempo que venga en adelante va a ser mejor que lo que dejamos atrás cada día. Pero lo que sí conozco es que lo que dejamos atrás, atrás se queda, es algo que hemos escrito y que nadie ni nada podrán borrar, por suerte o por desgracia de esto trata cada una de nuestras vidas. Así que dejémosnos de estupideces, los amigos que ayer estaban ahí, hoy y mañana también estarán si es que en el pasado no has cometido ningún fallo de imprenta con ellos. Y esta regla de tres vale también para el resto de personas que nos importan, pero que inevitablemente pertenecen al pasado de cada día. Limitémosnos a conocer nuestra día siguiente, sin olvidar las ganas de recuperar a esas personas, pero sin olvidarnos tampoco de que cada conjunto de 24 horas que vivimos es un capítulo más de nuestras vidas y que nadie lo va a escribir por nosotros. Creo que ninguno queremos tener un libro en el que la mayoría de las páginas estén en blanco.

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