domingo, 31 de octubre de 2010

Tus palabras son las que lo echarán abajo.

Odio que no me salgan las palabras. Cuando quiero poner algo invisible para el resto y únicamente visible para los tuyos y no me sale, lo odio. ¡Con la facilidad que yo tengo para que eso ocurra! Cada momento deposito mis dedos sobre el teclado y surgen, así sin más, ocurre y punto. Ahora no. Quizás en este rincón medio invisible sea más fácil, pero no en público. Dos días y ya no sé qué puedo escribir, qué puedo escribirte, qué decirte. El resto de la gente ve pequeños agujeros con luz, pero lo cierto es que cada vez quedan menos. ¿Sabes que podemos hacer? Romper directamente con todo ese muro en el que nacen los agujeros con luz y que directamente entren los rayos, sin tener que esperar a encontrar libertad por los pequeños surcos. ¿A que es una idea genial? Ahora sólo necesito que cojas lo que sea para ayudarme a que se caiga. Y si es de un sólo golpe, mucho mejor.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Recuerda:

Cuando más lo necesites, será cuando esté a tu lado. Porque el resto de los días me he encargado de hacerlo lo más parecido posible. Dime que cuentas la cuenta atrás, luego hacia delante y que lo siguiente que venga caminará muy despacio para dejar las pisadas y marcas suficientes que no nos despisten de la línea curvilínea.

martes, 26 de octubre de 2010

Reflexiones interiores (IX)

Reflexiones interiores (VIII)

Cuando me fui lo último y único que te preguntaba era si podías esperarme. No sé si lo habrás hecho, pero quiero que sepas que así me has hecho sentir. Sé que el retomar todo donde lo hemos dejado va a ser imposible. Pero también sé que cuando hemos dejado de vernos no habíamos dicho te quiero. Y ahora la cosa está muy avanzada. Será muy diferente y hasta que nos volvamos a ver no sabremos hasta qué punto todo ha evolucionado. Aún así, me has prometido estar ahí y, que pase lo que tenga que pasar, porque, mientras estés ahí, hay esperanza.

Reflexiones interiores (VII)

A dos mil kilómetros de distancia, no ha pasado un día en el que te hayas separado de mí y eso ha sido lo más importante, ha sido lo que ha hecho que todo esto fuese tan fácil. Te echo de menos, ¡dios,claro que te echo de menos! ¡Muchísimo! Pero has sabido como hacerlo lo más fácil que se puede dentro de algo tan complicado. Has conseguido que no pase un minuto libre en el que no piense en ti. Has conseguido que cada mañana tenga ganas de darte los buenos días. Has conseguido que quiera que llegue el fin de semana para poder oír tu voz. Has conseguido que quiera pegarme a una pantalla por cuatro palabras y unos minutos de conversación. Me has conseguido, me has ganado por completo.

Reflexiones interiores (VI)

Cuando hemos estado a punto de perdernos, nos dimos cuenta al minuto siguiente de que era lo último que queríamos, por eso un par de horas más tarde estábamos desnudos, sobre la arena, agarrados de la mano y en nuestro inicio. Los únicos momentos malos que hayamos podido vivir, han sido al principio de este nuevo año que empezó el 14 de septiembre. Tampoco los cambiaría, porque esos han sido los puntos clave para darme cuenta de la falta que me hacías y me haces estando tan lejos de todo lo que más quiero.

Reflexiones interiores (V)

No me arrepiento de ninguna de las decisiones que he tomado en mi vida, de ninguna. Y así va a ser. Él se equivocó de chico para aconsejarme sobre "ahora sé tú la que tome las riendas". El chico de la camiseta verde, no era para mí, estaba en lo cierto. Pero tú sí y contigo me encargué de marcar las pautas, siempre que me dejaste. Me ha encantado haber compartido todo esto hasta ahora, no es que lo crea, es que estoy segura de que no cambiaría ninguno de los momentos que hemos vivido.

Reflexiones interiores (IV)

Supongo que esta vez he sido yo la que he marcado las pautas. Tomé la decisión de aceptar la invitación a conocerte. Tomé la decisión del inicio, blanco o negro, sin matices de grises. Y había tomado la decisión de que lo nuestro no sería fácil, iba a estar lejos durante mucho tiempo. Sin saberlo, casi había tomado la decisión del final, antes de empezar.

Reflexiones interiores (III)

Estaba demasiado ciega en él como para poder verte. No quiero decir que me arrepienta de haber vivido con él, porque sería mentir. Pero si de algo sí me puedo arrepentir fue de no haber abierto antes los ojos y haberte dado una oportunidad mucho antes. Al pensarlo pienso en que podrían haber sucedido dos cosas: haber tenido una relación de más tiempo o que hubiese sido más corta. Es algo que nunca sabré.

Reflexiones interiores (II)

Y así fue. Entro sin avisar, y se quedó instalado muy dentro durante mucho tiempo. Incluso creo que en el fondo, sigue ahí. Y seguirá. Ahora sé que él se apartó para no estropear nada de mi vida y le estaré agradecida siempre. Pero al mismo tiempo que él se borró, apareciste tú. Tú sí que supiste el momento en el que tenías que entrar en mi vida y no lo quise ver.

Reflexiones interiores (I)

Hace tiempo que abandonó las películas de guaperas y las canciones de listillos. ¡Qué lejano parece que queda todo aquel tiempo! Pero piensas en todas las cosas que se ha vivido en los minutos antes de pasar a la vida de una persona adulta y no podrías casi decir cuales han sido los determinantes. Siempre lo había querido porque había sido su muleta para dar los pasos grandes, lo que te convierten en una chica mayor de edad que inicia el recorrido de la senda de la madurez. Y realmente así ha sido, él ha sido el chico mayor que siempre me ha intentado guiar. El que me ha dado los mayores consejos y el que ha marcado las pautas a seguir en mi camino. Supo exactamente qué puntos tenía que elegir para llegar a ser quien soy y estar donde estoy. Sus palabras habían sido "no quiero ser le que te impida poder realizar todos tus sueños".

Hablar.

Sabía que estando él a su lado todo iba a salir bien. Lo único que la invade ahora son las ganas de verlo, los nervios de saber continuar, el miedo a que pase algo malo, el equivocarse en cualquier mínima cosa, el errar en los planes, en creer que quizás sea diferente y lo termine. Me da miedo el pensar que algo malo nos pueda pasar. Me da miedo en no poder aprovechar el tiempo ahí. Me asustan las palabras que saldrán de tu boca. Ya la vez intento sonreír, porque el tiempo ya corre hacia adelante, en tu dirección.

domingo, 24 de octubre de 2010

Repítemelo cada día.

- Tú tienes la gran suerte de que estás mal, piensas todo lo que puede estar haciendo él, si se irá con otras, que esté dejando de quererte como antes de que te fueras, que te quiera dejar cuando vengas.. cualquier cosa mala. Pero sé, y sabes, que tras frases que suenen negativas él siempre tendrá cuatro palabras bonitas que te tranquilizarán, sé y sabes, que él estará esperándote a que vuelvas, y estoy seguro de que estaréis juntos cuando todo esto se termine, porque sois vosotros, os complementáis, sabéis ser una pareja que se quiere aún estando separados.
- Simplemente, tengo la gran suerte de que suyo el nombre de cada llamada perdida día tras día. Gracias.

Siempre seremos nosotros.

- Pero tienes que prometerme que tú también lo vas a intentar, yo sola no puedo.
- Claro que lo voy a intentar. Lo he intentado desde el día en que te fuiste...

viernes, 22 de octubre de 2010

Lucha anual.


- Me asusta el pensar que quizás nunca volvamos a ser nosotros.
- Pues no lo pienses.
- Tus palabras, tu comportamiento, tú... es como si todo fuese a terminar al mismo precipicio.
- Escucha, yo también he hablado de miedo, del miedo que tengo a perderte, del miedo de saber si lo estamos haciendo bien para poder seguir juntos... de ese miedo que tengo de que no vuelva a ser como antes.
- Ese miedo no debería existir si los dos queremos, todo nos irá mejor que antes.
- Creo que hemos llegado a un punto en el que el querer los dos es insuficiente.
- Si los dos queremos, no existe ese punto ni miedo ninguno.
- Tú hablaste del insuficiente te quiero...
- También hablé del poder olvidarte y dejarte ir...
- Te dije que te quería, nada lo va a cambiar.
- ¿Luchamos?
- Es lo que hago cada día.

jueves, 21 de octubre de 2010

Te quiero.

Dicen que un te quiero es la frase más bonita que esa persona te puede decir. Un te quiero perdona todo el pasado, un te quiero rompe todas las reglas establecidas, un te quiero tiene más fuerza que un ejército de cien forzudos. Cierto. Pero cuando un te quiero va precedido y seguido de las palabras que se temen en la distancia, se es incapaz de ver todo el valor que dicho te quiero debe tener. Desgraciadamente ese te quiero se hace minúsculo en medio de tanta palabra triste.

Todos tenemos días en que creemos que el sol brilla más en otra parte.

Y a mí me ha tocado esta mañana...

martes, 19 de octubre de 2010

Toque!

Vale, lo admito. Me gusta más cuando me pillas por sorpresa por las mañanas. O cuando vuelvo a casa en mi descanso y tengo algo justo después de comer. O que me dejes llamadas perdidas para que corra al ordenador. Sí, esos minutos me encantan. Que sí, que son lo mejor de cada día. Pero que sepas que el dar por sentado la conversación telefónica del viernes, es algo que me encanta más todavía.

#13, mi campeón!

- Todas se me echaban encima, era un sinvivir, un no parar de mujeres encima mía, un mogollón de animadoras que casi saltaban las gradas para venir a tocarme. ¡Así no podré aguantar mucho más!
- Pues les dices a todas esas, que el jugador con el número 13 a la espalda, es única y exclusivamente mío ¡y enterito!
- Eso fue exactamente lo que les grité. No lo dudes nunca.

lunes, 18 de octubre de 2010

Tú ayer, hoy y mañana.

Miramos tantas veces hacia atrás que nos perdemos todo lo que tenemos delante. Lo dejamos pasar rápidamente, sin pararnos a conocerlo y descubrir si quizás el día de hoy está mejor que el día de ayer. Nos concentramos tanto en mantener nuestro pasado limpio, tal y como lo hemos dejado, que el presente no nos da tiempo ni a escribirlo. Desconozco si todo el tiempo que venga en adelante va a ser mejor que lo que dejamos atrás cada día. Pero lo que sí conozco es que lo que dejamos atrás, atrás se queda, es algo que hemos escrito y que nadie ni nada podrán borrar, por suerte o por desgracia de esto trata cada una de nuestras vidas. Así que dejémosnos de estupideces, los amigos que ayer estaban ahí, hoy y mañana también estarán si es que en el pasado no has cometido ningún fallo de imprenta con ellos. Y esta regla de tres vale también para el resto de personas que nos importan, pero que inevitablemente pertenecen al pasado de cada día. Limitémosnos a conocer nuestra día siguiente, sin olvidar las ganas de recuperar a esas personas, pero sin olvidarnos tampoco de que cada conjunto de 24 horas que vivimos es un capítulo más de nuestras vidas y que nadie lo va a escribir por nosotros. Creo que ninguno queremos tener un libro en el que la mayoría de las páginas estén en blanco.

domingo, 17 de octubre de 2010

Poca resistencia.

- Calla, que no quiero cambiar el mundo, ni siquiera que me prometas amor eterno. Lo único que te había pedido era fidelidad a sabiendas mías. Si incluso te he dejado que tocases y comieses lo que te viniese en gana, que nada de eso se echaría en cara el día que nos volvamos a ver. Pero eres un niño, y he aprendido que a esos no se les puede pedir nada, mienten, engañan y creen que con dos toques todo volverá al principio. Que sepas que habría funcionado de haber estado ahí, dos palabras tuyas mirándome a los ojos habrían sido el perdón definitivo. Pero ya no, aquí no, con ellos no. Todo ha cambiado, tú lo has estropeado.
- No digas eso, ¡retíralo y perdóname!
- No lo hagas, no quiero que lo digas y menos delante de mí.
- Lo haré porque te quiero, de verdad.
- ¡Qué grandes te quedan esas palabras!
- Son pequeñas si las comparo con todo lo que siento por ti.
- Mientes.
- Sabes que no y por eso te asusta.
- No soy yo la que me asusto, erais vosotros.
- No, eran ellos, yo no me asusto de quererte. Y por eso te lo digo. Que sepas que no tuve nada que ver con eso y que es mentira. Quiero oírte.
- Y yo sentirte.

Il tuo amico.

No quiero pensar en lo que puede llegar a ocurrir si doy un paso más sin enfriarme o si tú avanzas otros dos en el ámbito sexual. ¿Es verdad que puede lo nuestro llegar a cambiar tanto con una sola frase que ni siquiera ha salido de nuestras bocas? Lamentablemente, he descubierto que si de la tuya no empiezan a salir porqués, todo ha cambiado irremediablemente.

Coco.

- Lo único interesante del amor, es hacer el amor. ¡Lástima que para eso hace falta un hombre!

sábado, 16 de octubre de 2010

Y aunque no esté, allí estaré para amarte.

La duración perfecta de una relación, no está escrita. No, no tenéis porqué echar las manos a la cabeza, ni decirme que eso es una tontería, porque se trata de una cosa obvia. La mayoría de vosotros diría que el tiempo para estar con la persona a la que más quieres es el eterno, el poder pasar el resto de tu vida con ella. Pero permítanme que discrepe contra esta "obviedad". Hay veces que por causas ajenas a la relación, esta se tiene que terminar. Entonces, ¿es por esto, por el tener que ponerle un final anticipado, el que la relación no ha sido perfecta? No lo creo, es más, estoy segura de ello. Sin más, sin haberlo planeado, suceden cosas que hacen que tengáis que dejarlo, cosas que no tienen porqué tener un porqué razonable, por el simple hecho de que no existe tal explicación. Se termina y punto. Pero si durante todo el tiempo que hayan estado, todo ha sido maravilloso, sin tener nada que reprocharle entre ellos, personalmente considero que esa también haya podido ser la duración que ha hecho perfecta a esa relación. Hay parejas que tienen su duración perfecta en dos escasos meses y otras en tres años largos, pero son relaciones que se tienen que terminar y se acaban. Y cuando eres capaz de ver que el motivo del final era inexistente y aún así todo les ha ido bien, es cuando puedes afirmar que esas relaciones han sido perfectas. Aún así, a pesar de mis poco románticos argumentos, yo también me puedo considerar una persona que grita aquella obviedad del principio, el creer que el tiempo ideal para pasar con él es el eterno.

Cosas de fútbol.

Incluso esto tengo millones de ganas de compartirlo contigo. Ser una de tus animadoras personales en uno de tus partidos. Se rumorea en el Vicente que ya vamos ganando por un gol de ventaja, aunque falta todos los próximos cuarenta y cinco minutos. ¿Cómo vais por ahí?

Cada viernes, ¿vale?

Porque no puedo esperar una semana entera para poder oír tu voz. Maldita distancia, malditos kilómetros que nos separan. Pero aún así me siento feliz. Aunque me pase un año entero hablando contigo tan sólo por teléfono, me siento afortunada. La gente dice que es imposible poder disfrutar estando comprometida con alguien a estas alturas de la vida. A todos esos que ignorantes de dicha experiencia en esta situación, decirles que quizás el poder disfrutar teniendo tan lejos y a la vez tan cerca este apoyo enorme, es lo que hará maravilloso el disfrute del momento. Al fin y al cabo, cuando todo termine lo más importante será cómo vayamos a recordarlo.

La luna y tú.

- ¿Sabes cuál es la lámpara más grande de todo el mundo mundial, que nadie sabe quien es el encargado de encenderla, pero que al hacerlo alumbra toda la noche y todos los objetos que están a oscuras?
- ¿La luna?
- Sí, esa misma que hace tiempo alumbra muy poquito por este lado del planeta, porque yo veo muy poquito. Concretamente, desde el 14 de septiembre... ¡qué casualidad, el día en el que te fuiste sin preguntar! ¿No serás tu la encargada de encenderla, no?
- Créeme que si fuese esa persona, en tu lado del planeta alumbraría tanto que dejaría al resto en penumbra total.

Piropo semanal :)

Soy incapaz de ver la luna, porque hace demasiado tiempo que no miro tus ojos.

miércoles, 13 de octubre de 2010

lunes, 11 de octubre de 2010

11/10

Y a dos mil kilómetros de distancia siento de la misma manera este mismo tercer día. Sintiendo lo mismo, pero más fuerte. Es el aliciente del echarte tantísimo de menos, de toda esa enorme falta que me haces. Hoy, día once de octubre, deberíamos pasar toda la tarde juntos, haciendo el amor entre mantas y cojines, tirados en el suelo del salón bajo aquella ventana curiosa. Pero somos nosotros, jamás hemos celebrado ningún aniversario y este no podría ser el primero. Lo que sí espero es poder celebrar el cuarto con una semana de retraso. Susúrrame al otro lado del teléfono que mis esperanzas no son en vano, por favor.
Feliz no tercer mes-aniversario, Amoriño :)

No estarás sola.

Aunque no esté, allí estaré para amarte.

domingo, 10 de octubre de 2010

Sentir.

- Sabes que inevitablemente hay cosas que cambiarán, ¿verdad?
- Sí, claro.
- Pues no quiero que cambies lo más importante.
- Sabes que lo más importante no va a cambiar.
- No lo sé, por eso te digo lo que quiero.
- Pues deberías saberlo. He dejado de ser un hijo de puta, si algún día lo llegué a ser. Pero he cambiado todo lo que era estando contigo.
- Nunca te pedí que cambiaras.
- ¿Quieres dejarme terminar? Cambié porque quise. Pero no cambié mi forma de ser. Lo que he cambiado ha sido mi forma de pensar, mi forma de sentir. Nunca había sentido nada de verdad por nadie y llegas tú. Y llegas cuando te tienes que ir.
- Yo no lo había planeado así.
- Lo sé. Pero quiero que veas que aún sabiendo que te ibas a ir, quise empezar contigo, porque eras la única, porque por ti sentía algo que nunca había sentido antes. Este fue el motivo que me llevó a pedirte que te quedaras a mi lado. Y esto es lo más importante que me ha pasado con una mujer. Y lo más importante no va a cambiar. Te lo aseguro, pequeña.

Le llaman, vida de Erasmus.

Después de tres días seguidos de continua fiesta, sorprendentemente te apetece salir a cenar rodeada de compañía femenina, por eso de la comodidad. Pero una noche en Torino no puede ir así. ¡Qué va! Te vas a casa a ver una película sentadas en cómodos cojines y dormirse pronto. Pero ni con esas. De repente te encuentras con "La máquina" y descubres que estás perdida. Diez minutos más tarde estás sentada en el suelo, en un microespacio, rodeada de veintitrés personajes más y pidiendo por un móvil italiano treinta cervezas a un peruano que parece repartirlas a domicilio. Lo que empezó siendo una noche tranquila de cena y peli, terminó convirtiéndose en una noche de cervezas, juego de películas chicos contra chicas y monólogos que terminaron por derrotarnos a eso de las seis de la mañana. ¡Gran noche de relax!

sábado, 9 de octubre de 2010

Que corra, que vuele.

Cuanto más deseas que el tiempo vaya más rápido, más lento camina. Sólo a ti te puedo pedir que con tus palabras lo hagas parecer más breve, que parezca que cada día tiene 20 y no 24 horas. Porque cuanto más lo intento yo, la cosa empeora y los días se convierten en conjuntos de 30 horas. Encuentra la palabra clave para que todo se vuelva más pequeño, más efímero, más próximo a ti.

Me sobran motivos,pero me faltas tú sobre la cama.

http://www.youtube.com/watch?v=aLauGotKDIU

Fiesta también se dice en italiano.

Cuando firmas un contrato de permanencia por diez meses en la ciudad de Torino, nadie te lee la letra pequeña. En la última parte del último folio que se tiene que firmar ponía claramente: necesario y obligatorio salir todos los días, no dormir más de seis horas y cambiar la sangre por alcohol. Pobre ingenuos nosotros, que nunca nos enseñaron a leer este tipo de cosas y que sin fijarnos, firmamos. Pero aunque aquí no tenemos nuestro caldo gallego, para que las resacas duren la mitad, sí podemos pasarnos el día en cama medio en coma y siempre nos quedará el ibuprofeno. Gracias beca Erasmus por acortarme un día o más mi vida.

2am

Treinta minutos y dos te quiero. No puede existir conversación mejor, es ley de la madre naturaleza.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Dentro.

Odio tu nueva manía de apagar el móvil por las noches. Porque te llamo y suena esa voz de pito que todas las teleoperadoras parecen tener. Porque no te puedo dar las buenas noches y hablar 58 segundos contigo, igual que los primeros. Porque no puede ser la tuya la última voz al acostarme y la primera que recuerde al levantarme. Pero sobre todo, odio tu nueva manía por ese adjetivo que lleva delante, "nueva". Porque dentro de ese nueva no voy yo incluida. Parece que poco a poco nos vamos echando fuera de nuestras nuevas vidas y odio como suena eso. Quiero sentir que sigo dentro, tan dentro como tú de la mía.

lunes, 4 de octubre de 2010

Lontano.

Prométeme que nada de lo que hemos prometido va a cambiar en un futuro lejano. Prométemelo, porque tengo miedo del quizás.

domingo, 3 de octubre de 2010

Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro.

Fuertemente.

Todo se hizo demasiado imprescindible en muy poco tiempo. Todo lo dejamos ir y que nos llevase a nosotros. Ahora, sola, me tengo que enfrentar a esta situación en la que todo corre demasiado deprisa y no soy capaz de seguir el ritmo y pararme a pensar en lo que sucede aquí y a dos mil kilómetros al oeste. Necesito que esta carrera no sea de una sola persona. Sé que se corre mejor cuando uno no tiene nada que lo agarre, pero esta vez la carrera se hace con paso lento y sólo se puede llegar al final si hay una mano que te agarra tan fuerte que te corte la circulación. Sólo tu mano de piel morena es capaz de encajar con la mía, que es muy pequeña. ¿Te agarras?

viernes, 1 de octubre de 2010

Miércoles 17.

- Quiero que vengas a buscarme al aeropuerto.
- ¿Qué vaya a buscarte al aeropuerto?
- Sí. Que cojas un tren y después un autobús y que seas la primera persona que corra a abrazarme.
- Sólo si después cogemos otro autobús y otro tren y te pasas el resto de los siete días en mi cama.
- Ese había sido mi plan desde el principio.