viernes, 24 de septiembre de 2010

Quizás se evada un mes y cinco días.


Es como si el tiempo se empeñase en no concedernos una segunda oportunidad cuando parece que corre hacia atrás. Te juro que intento mirar adelante, igual que el aparato ese que llevan los caballos para no desviarse de su camino, yo camino igual. No hay manera. Cada día tiene 24 horas, 1440 minutos y 86400 segundos y contra eso, lamentablemente, yo no puedo hacer nada. Pero tú sí. Tú tienes un botón en tu interior que tienes que buscar. Una vez que lo encuentres, lo pulsas. Entonces acelerarás el tiempo y los días que nos quedan se esfumarán. Sólo es cuestión de que sepas encontrar ese maldito botón.

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