miércoles, 25 de agosto de 2010

Principio de incertidumbre.

Papá cuéntame otra vez que todas las historias de amor tienen un final feliz. Que incluso las que terminan cuando un miembro hace daño o engaña al otro, tienen algo de positivo en su final. Cuéntame otra vez la bonita historia de amor que os pertenece a ti y a mamá. Prométeme que la mía será igual de feliz. Dime tú, con tu voz de experiencia, que es posible, que todo en esta vida es posible. Incluso un amor de principiantes, de poco más de un mes de duración, que el tiempo y la distancia se encargarán de separar, es factible. Susúrrame al oído, tú que eres el único que puedes, que es él, que estará a cada vuelta de mi viaje. Haz que la noche del trece de septiembre de este año, duerma pensando en lo posible, enterrando el olvido, acortando la distancia con palabras y pitidos. Júrame que será un año envidiable en cada minuto que viva, allá y sobretodo aquí. Papá, cuéntale que lo sentiré como si lo tuviera al lado, que no me voy a olvidar de él y que sea feliz, muy feliz. Cuéntaselo, papá.

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