sábado, 28 de agosto de 2010

Las cosas nunca son tan fáciles.

- Recuerdas lo que hablamos al principio de toda esta historia.
- No sé a qué te refieres concretamente.
- Aquella conversación que tuvimos en la habitación, una de nuestras mañanas.
- Tuvimos demasiadas.
- Eso es cierto. Sólo con haber mantenido relaciones sexuales en silencio, nada de esto habría sido tan jodidamente difícil.
- Y nos olvidaríamos en dos días.
- Puede.
- Todavía no me has dicho nada sobre esa conversación.
- Era esa en la que me pedías que te engañase con otra justo antes de que te fueras para siempre.
- Sí, la recuerdo. Dije que si siguiéramos así, sería lo último que querría que hicieses, pero lo más útil.
- Lo he hecho.
- Siempre has sido el chico que se decantaba por lo más fácil, lo más simple y lo más útil. Por lo menos te debo dar las gracias por haber esperado al último día. O si lo has hecho antes, dártelas por mantenerlo en secreto hasta este momento. No quiero que me cuentes más cosas. Adiós.
- No te vayas, espera a que te dé alguna explicación.
- ¿Alguna explicación de porqué te has tirado a otra? Ni la quiero, ni la necesito. Me jode pensar que me has tratado como si fuese estúpida con todas esas tonterías que me has dicho siempre, pero ¿sabes?, voy a hacer que no escuché tu última parte y pensaré que sigues siendo el niño perfecto con el que podría haber compartido este verano. Ahora deja que me marche.
- ¿Ves?
- ¿Qué coño tengo que ver ahora?
- Lo difícil que habría sido seguir juntos.
- ¿Qué dices?
- Que esta conversación la habríamos tenido que tener a través del teléfono, con la posibilidad de colgar y olvidarnos de todo lo que hemos vivido. No digo que fuese yo el primero en descolgar para marcar tu número y decírtelo. Estás muy buena y las extranjeras siempre nos ponen más. no me he ido con nadie.
- Estás rematadamente loco.
- Sí, lo he descubierto durante todo este verano. Me he vuelto loco por ti, cuando me parecía una cosa muy difícil. Pero tú siempre te encargas de que todo parezca mucho más sencillo, excepto por la parte en que consigues complicarlo todo al final. Por ejemplo, ahora, te vas sin que pueda impedírtelo.
- Nadie puede.
- Ten claro que si alguien pudiese hacerlo, ese sería yo.

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