viernes, 23 de julio de 2010

Ajuste doble.

Es curioso. Te sientas en un portal y observas. Es curioso ver cómo cambian las relaciones entre las personas. Todo depende de los lazos que te unan a cada una de ellas. Hay lazos que se deterioran con el tiempo, por su mala calidad, porque los has usado demasiado, porque los estiras con tanta fuerza que terminan cediendo o, simplemente, porque los días han pasado por ellos y los ha desgastado hasta romperse. Hay otros que se atan tan fuerte, que nada los puede desenganchar. Son esos lazos que se conservan en una cajita para el resto de tu vida. Que de vez en cuando, cada año, les das una vuelta más, para conservalos mejor. Hay lazos que son demasiado finos y que sólo soportan el ligue un corto período. Son esos lazos que se usan y se tiran con inútil facilidad. Luego están los que vas escogiendo a lo largo del camino, que aparecen por casualidades de la vida. Unos terminan marcados por el paso del tiempo, otros se conservan para siempre u otros que se desatan cuando la casualidad se ha esfumado. Y finalmente están los lazos que todavía quedan por estrenar, los nuevos, los que acabas de atar y quieres tenerlos vayas donde vayas. Puede que no sean los mejores, todavía, pero son los que más ilusión, ganas y cariño tienen para ti. Un nudo de ajuste doble, de esos que pasan los años y siguen igual que cuando los uniste por vez primera. Un nudo de ajuste doble.

No hay comentarios: