miércoles, 21 de julio de 2010

13F.

Cuando él vio que ella se iba nada más empezar, se extrañó. Podía permitir que una chica no pasara toda la noche con él o que se fuera sin quedarse a dormir, pero irse en la mitad de un beso, lo detestaba. Aún así, lo peor estaba por llegar. Cuando miró hacia un lado y la vio, acompañada. Aquellas manos que la acariciaban no eran las suyas y los besos que aquel le daba estaban muy lejos de los que él le diera diez minutos antes. "Va a ser mía", fueron las palabras que le salieron al ver a su apoyo y oído más cercano. Nunca nadie le había hecho eso y que ella lo hubiese hecho, había confirmado aquellas sospechas, le gustaba aquella chica misteriosa, que parecía que se atrevía en las distancias largas, incluso en las cortas, pero que esperaba a que alguien diese el último paso hacia ella. Ahora que la puede besar cuando quiera, que siempre la abraza fuertemente y que ha dejado de ser una chica misteriosa para él, ha descubierto que, lo que una vez temía por orgullo masculino, ahora lo teme por sentimientos en común.

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