miércoles, 30 de junio de 2010

Uno, y punto.

No sabes como jode el haber creído en alguien. Sin más piensas que es de verdad, él, lo que dice, lo que hace, lo que es. Pero a la mañana siguiente ves que todo eso, simplemente, es mentira. Claro, empezar por decir "soy un hijo de puta", no me llevaría nunca a acostarme contigo, no hacía falta ser muy listo para eso. Te creía con más luces, que disimularas un poco mejor, por lo menos. Veo que no te ha hecho falta. Cuando las cosas te dan igual, ¿qué más da todo? Por lo menos, me hubiese gustado no perder el tiempo intentando conocerte, contándote mi vida, paseando para simular una tontería. ¿Por qué no actuaste el primer sábado como dijiste que hacías con el resto?

Nos vemos pronto.

Al fin y al cabo, ¿qué es un año después de estas dos semanas?

Supongo que lo había subestimado.

No hay mañanas, ni buenos días, ni tardes, ni conversaciones. Y si eso me falta, no lo quiero.

viernes, 25 de junio de 2010

Me encanta hacer el amor contigo.

Era lo único que podía pronunciar en aquel momento :)

Un día antes del sábado, menos mal.

Aunque era el mismo camino que hace algunas semanas, su manera de recorrerlo no tenía nada que ver con aquel nerviosismo por la primera cita. Estaba a unos pasos de escuchar las palabras que definirían el rumbo de su verano pre-italiano. Demasiado segura del final y aún así camina nerviosa. No podría esperar aquellos ansiados minutos que tarda en bajar las escaleras, esta vez no. Calculó el tiempo exacto para que no existiesen. Cruzó la esquina y escucho cómo se abría un portal. Era él. Guapo, como siempre, con sus vaqueros cortos. La invitó a pasar, nada mejor que un sofá para amortiguar la caída. Y empezó con el discurso: "lo normal sería que lo dejásemos, que dejásemos de acostarnos, porque si seguimos así todo esto irá a más y cuando te marches va a ser horrible, la despedida va a dolernos demasiado". Las mismas palabras que componen la típica excusa para dejarlo. "Te dije que no podíamos empezar algo pensando así", lo interrumpió en el mismo instante que sus sentimientos se habían parado. Entonces él continuó: "pero yo no quiero eso, no quiero lo normal, lo habitual, quiero seguir contigo". Fue la mejor cara de tonta que una persona haya puesto jamás. "¿Cómo dices?". Y la besó, con su media sonrisa de lado. Fue el beso que mejor le supo desde aquellos que ahora parecen tan lejanos. Oficialmente había empezado el verano el pasado 21 de junio, pero para ella lo hizo el 23 y ahora supo que lo había hecho de la mejor manera posible.

lunes, 21 de junio de 2010

Stay here.

R, no quiero que te vayas. Quiero que te quedes conmigo el resto del verano y que decidamos qué hacer al final, pero no ahora que estamos empezando. Dime si hay alguna condición a la que nos pedamos adecuar para poder continuar, pero no te vayas con ella. Me gustas y no niego que pueda llegar a sentir algo más fuerte, por eso quiero que pasarme todo el tiempo que tengo contigo. Habla con ella, porque también se lo merece, pero regresa. Disfruta con tus amigos, con un ojo en una ciudad al norte. Yo estaré entre lapas y grados, con un ojo y medio en una aldea un poco más al sur. Quiero que nos queden noches de alcohol, momentos de besos, mañanas de sexo, tardes de abrazos y días enteros de palabras. No quiero que todo eso se quede en una semana y nada más. Por favor, quédate.

domingo, 20 de junio de 2010

Finalmente.

- ¿Qué piensas, tirártelas a todas?
- No, sólo a una más.
- Gracias, eso creo que me hace sentir mejor.
- Tú me lo pediste.
- No te pedí nada. Ahora va a ser mi culpa que te vayas con cualquier par de tetas.
- Me lo pediste aquella mañana en tu cama, ¿o se te olvidan las cosas?
- No, no se me olvidan. Pero las cosas cambian, los sentimientos evolucionan.
- Dijimos que sería matemáticamente imposible.
- Lo dijiste tú.
- Y tú también. Además de ser científicamente imposible, también.
- Pues ala, has conseguido que así sea. Enhorabuena.
- No quiero la enhorabuena por eso.
- Pues no esperes que te de más de mí.
- ¿Por qué?
- ¿Cómo que por qué? No soy tonta ni harás que me sienta como tal. Otros ya lo han conseguido por ti mucho antes. Así que ahora limítate a marchar por la misma puerta.
- No me voy a ir a ningún lado. ¿Sabes por qué? Porque el intentar hacérmelo con ella me enseñó que soy capaz de hacer posible lo imposible. Sí, has escuchado bien, intentar. Porque con ella no he hecho nada. Empezamos con los besos y tuve que parar. Yo sólo quiero los tuyos y a ti. Y me asusta querer tenerte cerca cada día y saber que no puedo. Pero más me aterra la idea de no poder hacerlo durante tanto tiempo. Por eso no quiero sentir nada, por eso quería hacerte pensar que era verdad lo de ella. Pero te tengo delante y no puedo mentirte, nunca te podría mentir. Tú me acabas de pedir que me vaya y yo sólo quiero pedirte que te quedes. Y no puedes. Y me siento impotente porque no puedo hacer nada por pararlo, no puedo detenerte, ni detenerme. Pero ahora sé que puedo soportarlo, sólo con una condición.
- ¿Cuál?
- Que me prometas que vas a estar aquí, que no te vas a ir nunca, que no me vas a dejar solo. Quiero intentarlo, sea como sea. ¿Sigues pidiéndome que me vaya?
- No. Quédate para siempre, no me voy a ir nunca de tu lado.

Con la falta que me hace una de esas.

Me mata la incertidumbre de tener que esperar sin saber cuanto tiempo. Por lo menos cuatro o cinco días, pero no sabemos fijo. Aunque supongo que lo que más me abruma es el próximo miércoles. Noche de San Juan. Se supone que es noche de diversión con los amigos, noche de ahogar penas y celebrar victorias universitarias. Pero dentrás de la oreja retumba la noche del otro, el no saber qué pasará. Noche que marcará el camino a seguir, el todo o nada. Confío en que por delante venga un maravilloso verano, osease, el todo.

Tres de tres y sólo yo.

Tranquilo, ya se termina la cuenta. Deja paso a una nueva. Sólo yo y no te rompas la cabeza. Recuerda que no somos eternos hasta que nosotros decidamos serlo. Me gusta compartir el otro palo de la "X" cuando se trata de tu nombre en el remitente. ¡Ay que ganas de follarte en la playa la noche de un sábado de alcohol y fiesta! Dime que aguantarás una semana y será mi suerte. ¿Otro viernes de mañaneo, querido?

Maldita dulzura la tuya.

Bebo para no verte.

Dos y veintidós.

- No llegaré.
- Lo suponía.
- Pero, de todas formas, te aviso.
- No hace falta.
- Lo haré, por si tengo suerte.
2:22 (x2)
- Ya puedes decir que cumpliste. Ahora vete.

sábado, 19 de junio de 2010

Toda conversación necesaria tiene un momento.

Y este era el nuestro. Con él aprendí que mejor las cosas claras desde el principio, contigo así serán. Corremos el riesgo de desaparecer. Pero es preferible al período de sufrir sin saber porqué. Este momento, el nuestro, suena a despedida. De todas formas, me ha gustado compartir esta época contigo. Me gusta que las personas sean sinceras conmigo y se entreguen por completo. Es bonito poder volver a sentir eso una vez más.

Mi chica.

Y una leve sonrisilla se dibujó en su boca.

Contigo, ver una película se convierte en misión imposible.

No, sí que podemos hacerlo. Pero el martes fue nuestra primera vez y el jueves había que descargar tensiones de los exámenes. Eran malos días para ver películas.

Al fin y al cabo, ¿qué son tres meses?

A veces se nos da el derecho de poder hacer lo que queramos. La mayoría de esas veces desaprovechamos esa oportunidad, por no saber qué es lo que realmente queremos hacer. Las horas que pasamos dándole vueltas a nuestra mente, las tiramos por la borda cuando escogemos el negro y no el blanco. Él me pedía que me relajara, conmigo y con él, pero no supe o no quise escucharlo. Tú también me pides que no piense, pero viene incorporado a mi naturaleza. Puede ser que conozcamos nuestro final, o puede ser que no. Lo que sí sabemos a ciencia cierta, es que eso sólo lo vamos a decidir entre los dos. Ya es cuantitativamente poco lo que tenemos como para pasarlo debatiendo si aguantaremos más de una semana, ¿no crees?

viernes, 18 de junio de 2010

domingo, 13 de junio de 2010

Mucha suerte, pequeña.

Envidio a todas esas personas que tienen ese don de tener semejante facilidad de mandar a la mierda a la persona que se supone han querido durante un largo período de tiempo. Cuando se trata de escribir cosas bonitas, somos los primero en empezar con Te quiero. Y luego, tenemos la inmensa frialdad de desfilar con otra boca de compañero por delante de esa misma persona a la que iban dirigidas aquellas sinceras palabras. Los envidio de verdad. Y ella lo vio. Había aguantado tantas cosas con aquella opaca venda en sus ojos, que creía que él seguía siendo el mismo de aquel año. Haces oídos sordos, no te interesa saber que la persona a la que has querido con todas tus fuerzas el último año de tu vida, era una gran mentira. Una vez, sin más, te cae. Y ves todo, muy claro, demasiado claro. Desde luego él no ha valido la pena nunca, pero el lamentarte de haber pasado tantos días con él tampoco te vale de nada. Fue lo que fue, lo quisiste y te sentiste querida. Guarda los buenos momentos y el año como experiencia para no volver a repetir. Una de esas cosas que tienen que pasar para aprender una lección más sobre cómo tenemos que vivir nuestra vida.

Menos.

Es el primer domingo desde hace mucho tiempo que no me importa pasarme una semana entera en la ciudad pequeña. Y me gusta.

Lo que sí existe son hombres,

cuya pequeñez intelectual no alcanza a penetrar la trascendencia de lo minúsculo.

No existen las pequeñas cuestiones,

las que lo parecen son cuestiones grandes no comprendidas.

No existen cuestiones agotadas,

sino hombres agotados en las cuestiones.

Se me olvidaba que él se quedaba toda la mañana en mi cama.

- Perdona, no quería echarte. Es que estaba mal acostumbrada. Gracias.

Me querrá.

- Quiero una foto contigo, en el mismo sitio en el que coincidimos la primera vez.
- Pero no recordamos la primera vez que coincidimos.
- ¡Es cierto! No tenemos primer momento... ¡seguramente fue en el bar!
- Seguramente. Pero, recuerda que primero me fijé en tu amiga.
- Es cierto... entonces ¿qué hago aquí contigo? Se supone que con quien tengo que estar es con el chico con el que inmortalice nuestro primer beso al lado de la orilla del mar, que lo último que se nos olvidará será la primera vez que nos vimos y que sólo tenga ojos para mí.
- Pero ¿de qué te vale todo eso si él no te quiere?
- Me querrá.
- No, no te quería. Y eso de guardar momentos sólo lo hacías tú. Y él también se fijo en otra amiga.
- No hablaba de él.
- Ya.
- ¿Quieres dejar de nombrarlo?
- Pues deja de comparar lo nuestro con lo vuestro.

A veces lo que buscas está tan cerca que cuesta verlo.

R?

Dicen que le puedes escribir a cualquier cosa.

A mí, particularmente me gusta el pijama de rayas de mi madre. Azul y blanco. De verano. Que por muy fresco que parezca, te acercas a ella y desprende un calor tan fuerte que te pide separarte al instante. Pero de sus brazos es difícil desprenderse con facilidad. Así es el pijama de mi madre de verano. Uno de tantos. Especial para mí. Que muchas veces lo echo de menos en una cama del sexto a cincuenta quilómetros de él. Y le escribo a los días vacíos, porque no me gustan, los odio. Odio mirar el móvil cada seis minutos y ver que no hay nada. Odio que el inicio no me traiga alguna curiosidad para entretenerme o contestación para alegrarme. Odio que cambies en menos de una semana y que ello me haga cambiar a mí también. Pero sí, les escribo también a esos días que odio, por tu culpa, amante guisante.

sábado, 12 de junio de 2010

Había olvidado como sabe un beso de verdad.

- Gracias.

En medio de todos los peces, te escojo a ti.

A veces pasa que algo nuevo te recuerda a algo del pasado. A veces lloras por esos recuerdos, porque no quieres revivirlos, porque lo único que quieres es que se conviertan en recuerdos del fondo fondo de todo y no salgan a flote. Pero otras veces sonríes, porque ves en que supera lo nuevo a lo pasado. Dicen que comparar no es bueno, y es cierto. Déjate de tontas comparaciones, porque, por mucho que nos digan que todos tenemos un doble desperdigado por este mundo, es falso. Nadie es igual a nadie, es un hecho. Tírate de cabeza y si te tienes que dar de bruces contra el infierno, pues date. Todavía no puede dolerte. Y si nunca te tiras, no sabrás si se trata o no de un nuevo salvavidas.

Y las calles se vuelven playa, si tú las andas.

R.

Historias de un sueño escrito con quizás.

- Quiero que me despiertes con un mensaje de buenos días.
- Ya tenía pensado hacerlo.
- ¿Con buenos días solamente?
- Buenos días, te querré.

viernes, 11 de junio de 2010

Y lo puso en la primera cita.

- No mires mis fotos.
- Ya las miré.
- No leas los comentarios.
- Ya los leí.
- ¿Y sigues ahí, hablándome?
- Sí, me gustas y me gusta tu pantalón.

Creo que llegaste demasiado rápido.

- ¿Quién no diría que estaríamos así hoy hace una semana?
- ¿Quién me diría que estaría así, aquí, contigo hace unos meses?

Tiemblo (II).

Yo había encontrado la manera de hacer que en cuello se asomasen poros de gusto, que hiciese gestos de rechazo con la cabeza, que me abracese más fuerte y se le arrugase la nariz para pedirme que parara, queriendo decir sigue. Desgraciadamente tú has encontrado esos lugares en mí, mientras intentas mostrarte impasivo y controlador con el avance de mis dedos en dirección vertical.

De mañaneo.

Rozó su boca cos sus jóvenes labios. Primer intento de beso fallido. Risas. No había que presionar, surgiría, fácil. La agarró fuerte, como con miedo a que huyera. No lo haría. Segundo intento fallido. Sus dos manos empezaron atándola por la cintura. Luego una bajó y la otra subía por dentro de la camiseta. Recorría su cuerpecita a una velocidad moderada. Jugaba de nuevo con sus sonrisas. Les gustaba el juego. A un lado, al otro, la volvió a sujetar con ganas y la besó. De esa manera que parece que se les va la vida con cada movimiento, que juntan al máximo sus cabezas y sus lenguas se juegan un pulso al segundo. Le gustaban esas clases de besar a esas horas de la mañana.

jueves, 10 de junio de 2010

Primera cita.

Cualquier primera cita planeada al dedillo sale mal, es un hecho verídico y comprobado. Pero también es cierto que si no tienes nada planeado la cosa acabará en el aburrimiento y la peor primera impresión posible. Una vez metida en el marrón de buscar el punto intermedio, me pierdo entre posibilidades inútiles e iguales a todas. El sitio, por descarte, parece estar elegido. La acción que allí se tenga que realizar, surgirá sola. Y si no es así, siempre cabe la opción de que nada empiece y siga con mis planes. Por lo pronto, tenemos hora y ganas, muchas ganas y eso es lo más importante.

martes, 8 de junio de 2010

No cambies.

- Quiérelo.
- Lo intento.
- No lo intentes, simplemente hazlo sin pensar.
- Ya lo hago.
- No, piensas antes de intentar quererlo. Y por eso no lo quieres.
- Porque pienso y pienso en ti.
- Por eso no pienses.
- ¿Igual que tú?
- No. Yo pienso. Por eso no la quiero.
- ¿No la quieres?
- No. Te quiero a ti. Pero no puedo estar contigo. Te quiero a ti, pero no quiero estar contigo. Intento pensar porqué, pero no obtengo respuesta. Por eso me voy. Por eso te pido que no pienses. Por eso me fui. Quiérelo y no cambies.
- Espera... Te quiero.
- Yo también, tía.
- Lo querré pensando en ti.
- Lo intentaré por ti.
- Prométeme que nos encontraremos en el camino.
- Te lo prometo. No cambies, nunca (...)

Definitivamente, quizás.

- Se ha ido.
- Pues yo hago lo mismo.
- No, por favor. ¡Quédate! Aunque sólo sea esta noche. No quiero pasarla sola, no quiero pensar en él.
- No voy a ser el sustituto de nadie. No voy a estar siempre que lo quieras olvidar. Me voy.
- En realidad, hacía tiempo que se había ido.
- ¿Ves? ¿Cómo quieres que me quiera quedar si sólo hablas de él, sólo te lamentar por él?
- Quiero que vuelva.
- Te odio. Te odio. Te odio. ¡Odio quererte!
- ¿Quererme?
- Sí, quererte con todas mis fuerzas. Pero tú sólo te preocupas de que él no lo hará más. Entérate, él no lo ha hecho nunca.
- ¿Me quieres?
- He intentado que no pasase, pero estas cosas aparecen sin avisar y luego no se quieren ir.
- Quédate e intentaré quererte.
- No serás capaz. Me voy.
- Quédate y te querré esta noche, como si fuese la última.
- Te quiero.

Y se acostaron, hicieron el amor como si se fuese a terminar el mundo esa misma noche. Desde luego ella no tuvo tiempo de pensar que nunca más volvería a compartir una p-noche. Pero no le importó, por lo menos durante aquellas horas. Se durmió con el cansancio. Sin embargo, él no fue capaz de dormirse. Estaba seguro de que era imposible que pasase más allá del marco fílmico, pero se volvió visible. La tenía delante y la quería. Pero ella no sería capaz nunca de quererlo de la misma manera. Recogió sus cosas, se vistió y se fue. Sabía que volvería al día siguiente. Ella llamaría para no pensarlo y él era incapaz de decirle que no. Hasta cuando...

Él.

La vio crecer, das sus primeros pasos, vio como iba cambiando su personalidad. Maduraba. Había dejado de ser la niña de cabellos largos y ropa discreta, para empezar a cultivar su propio gusto estilístico. Había olvidado palabras de amor y tonterías absurdas, para abrir los ojos y ver la realidad que la rodeaba. Empezaba a darse cuenta del batacazo que se avecinaba. Agradecida a él por todo, sabe que sin él nada habría ocurrido así. Ahora llega el momento de soltar esa columna que la aferraba a la esperanza del futuro compartido. Sé que da miedo el camino solitario, pero hay que caminarlo. Igual que se llena una cinta con imágenes, una página con letras inconexas, se llena un camino con aquellos que merezcan la pena que cambien tu manera de ver el mundo. Las piedras huecas se situarán a los lados, sin molestar, para que las puedas apartar de una patada. Deja sólo las rocas grandes que te hagan sentir de verdad, como él te ha descubierto. Y sigue tu propio consejo, no debes aprender a olvidarlo, porque no lo vas a conseguir; debes aprender a pensar en él de otra manera.

Empezar de menos-él.

VIERNES11.

lunes, 7 de junio de 2010

Más allá de la comprensión.

www.youtube.com/watch?v=QlyqGmPXgBI

Erre.

- Toque. Significa que te necesito y como buen objeto que busca el número uno deberías interpretarlo. ¿Qué coño te pasa?
- Que igual no quiero pasarme tres meses luchando por un imposible.
- No es un imposible.
- Sí lo es. Es una realidad imposible. Quiero que pasen estos tres meses sin verte, porque querré besarte, hacerte el amor, abrazarte y no soltarte nunca. Pero él estará ahí siempre. Que pasen rápido y te vayas y me olvide.
- Si es cierto lo que dices, no me olvidarás.
- Calla, no quiero ser como tú. Yo te odio. Tú le quieres.

SSAWx3

- Se acabó.
- ¿Qué?
- Lo de Dan.
- ¿Es que había empezado?
- No, pero podría haber empezado en el mundo en el que me pasan cosas buenas.
- Ya, pero no vivimos en ese mundo.

1096 días.

La mayoría de los días del año no tienen nada de especial, comienzan y acaban sin dejarnos recuerdos perdurables en la memoria. La mayoría de los días no tienen ningún impacto sobre el transcurso de una vida. El 5 de mayo, era sábado...

Dicen que algunas de esas historias terminan bien.

Putanieves y el príncipe.

La niña con la que comparto mis ratos libres.

Supongo que toca ponerle "The end" al libro. Será uno de esos de bolsillo que siempre puedes llevar encima. Con una historia que te encanta, que no puedes olvidar, de la que te quedan gravadas frases y momentos con los que rellenar tu memoria. No sabría como llegaría este momento, ni si estaba preparada. Bueno, preparada sabía que no estaría nunca, pero tenía que llegar. Estábamos predestinados a ello. Es un "sé feliz" que me sale porque me tiene que salir, pero no sale porque quisiera decirlo. De hecho son las últimas palabras que desearía tener que decir jamás. Pero la vida son ciclos y unos se cierran y terminan, aunque no queramos. Encantada de haber compartido la trama de esta novela.

PD.

- Dijiste que saldrías.
- A tomar algo y me fui, no me dijiste nada.
- Hasta última hora no sabía que iba a ir, te lo había dicho.
- No iba a esperar por ti toda la noche ¿no? (no eres él).
- Pues que sepas que conocí a otra.
- Enhorabuena.
- Rubia, alta, de ojos azules, maja...
- ¿Conoces a la mujer de tus sueños y me riñes por no salir?
- Ella no es la mujer de mis sueños, ni siquiera está en mi lista como para estar en mi cabeza.
- Ya viene con la tontería de la lista...
- Me entró.
- Bien por ti, pero ¿para qué me lo cuentas?
- No quiero que nadie te vaya con el cuento. Cuando algo que hago perjudica a alguien quiero ser yo quien se lo diga.
- ¿Y es este el caso?
- Me entró, me aparté y me fui. No fue nada.
- ¿Y por qué te fuiste si es tan guapa y maja?
- No lo sé...

Se suponía que tenías que venir sin decir no.

Pero diste media vuelta y te quedaste dormido en cama. Gracias.

domingo, 6 de junio de 2010

Caliente.

No te olvides de reservarme una noche en tu cama, chico de camisa azul. Si quieres empezamos en la playa, revolcándonos en la arena, con el mar de banda sonora, las estrellas de único testigo y tus brazos mi único abrigo. Pero luego me toca a mí mandar entre sábanas y ruídos de muelles. Siempre nos quedará tiempo para uno más, el que más te gusta y con el que más disfruto. ¡Ay, qué ganas de gritarte y comernos! Ilusiones de gente pequeña.

Te escucho.

- Pensé que no vendrías.
- Hasta última hora no sabía qué iba a hacer.
- Ya vi. Pudiste avisar ¿no?
- Si te hubiese avisado dejaría de ser una sorpresa. Y tú buscas en un chico que te sorprenda, o eso me dijiste.
- Pero tú no quieres ser mi chico, o eso me dijiste.
- Si te asustas cuando te pido una cita para conocerte, ¿qué harías si te digo que quise ser tu chico desde el primer beso que nos dimos la segunda vez?
- Echarme en sus brazos.

Pensé que ya te habías ido.

4.00. Llegas y miras. Buscas, pero no encuentras esa cara familiar. 4.17. Mantienes la esperanza de que se haya liado unos metros más abajo entre risas y palabras sin sentido. Corren los minutos. No entra. Sales, caminas, entras, no está. Entonces te das cuenta de que no estará. 5.00. Pierdes todo tipo de esperanza. Que sepa que habías ido a su encuentro y ella ha sido la que ha faltado, una vez más. 9.45. El único sitio que sabes que tendrá su olor. Australia. Me gusta, me gustas. Patatas fritas con las manos, manías. 9.52. Tampoco aquí. Esta mañana se despierta más tarde, justo tenía que ser esta, en la que no serás capaz de dormir pensando en ella. Que sepa lo que has hecho. Y a pesar de ello la seguirás esperando. No hay ninguna sustituta. Ella ocupa el primer lugar y sólo será su decisión bajarse de ahí antes de que pasen tres meses. Amante guisante.

sábado, 5 de junio de 2010

Historial de vueltas céntricas.

- Cuando te pedí que me dejaras ir, te lo decía en serio.
- Cuando te pedí que te quedaras para siempre, también te lo decía en serio.
- ¿No eres capaz de entender que no me quedaré para siempre?
- No.
- No puedo quedarme para siempre.
- Mientes.
- No, no miento. Lo hemos intentado y ha salido mal, deja que me marche para que sea más fácil.
- Pero es que no quiero quedarme sin ti, no quiero que te marches.
- Yo tampoco quiero marcharme, porque me gustas muchísimo, casi tanto como llegar a dolerme mi partida. Pero tiene que ser.
- Odio no poder encontrar una solución entre dos.
- Yo odio que esto no tenga solución.
- No olvides que siempre te voy a querer, que nunca te voy a olvidar, que nadie ocupará tu lugar y que siempre te voy a estar esperando sentada en aquel peldaño que sobresale de la tienda antigua.
- No olvides que siempre te voy a querer, que nunca te voy a olvidar, que nadie ocupará tu lugar y que siempre conduciré mi coche por delante de aquel peldaño que sobresale de la tienda antigua.

Bang, bang!


Like a kiss in the dark (things).

18 horas.

Cuando estás pienso en él y te hablo por inercia. Pero cuando tardas, no estás o te vas, te echo en falta. Será por mis necesidades sin su piel.

¡Todo por el suelo!

Bueno, al fin y al cabo sólo era ropa, zapatos y vergüenza.

¿La mejor manera de dar las buenas noches?

- Lo único que hace falta es que la persona que escuche esas dos palabras sea esa persona.

viernes, 4 de junio de 2010

100% salvaje.

No puedo dejar de pensar en tus putas palabras y vienen esas imágenes a mi cabeza una y otra vez. Son tan fuertes que incluso he llegado a verte entre mis sueños. En realidad creo que envidio esa capacidad tuya para tenerme ocupada casi veinticuatro horas al día. En medio de palabras teóricas y definiciones imposibles, te cuelas, me desnudas y lo haces bien, lento, húmedo y perfecto. Joder, incluso llegas a hacer que me crea que me haces el amor. Chico, hemos pasado la línea, así que esto se termina justo en este punto. Encantada de haberte conocido y haber compartido flujos bucales.

Entendí lo poco que había hecho el amor.

- ¿Crees que hay diferencia entre hacer el amor y follar?
- ¡Claro! Follar es con cualquiera, pero hacer el amor es con alguien especial.

jueves, 3 de junio de 2010

Relación.

- ¿Crees que es posible que en tres meses una persona se convierta en la más importante de tu vida? - ¿insinuaba algo?
- Una vez alguien me dijo que llegaba un día para saber si esa persona era con la que querías pasar el resto de tu vida - 31D.
- Sí, en las películas - no sabía de qué hablaba. Pobre ingénuo, que desconoce cuales son las bases de una buena relación. Cuanto tiene que aprender para poder decir que lo ha conseguido.
- Nunca se sabe - me limité a decir.

Déjanos un ratito más.

Antes de darnos la despedida definitiva, recuerda que es la única vida que podemos compartir.

Besos que saben agridulce.

- Han sido los dos besos más malos que me hayan dado nunca.
- ¿Por? Creía que sólo había una manera posible de dar dos besos a modo de saludo.
- Pues esos han sido horribles.
- Pero ¿por qué?
- Porque han significado en final de la tensión que existía entre nosotros por miedo a que me tirase a tu cuello. Porque parece que ahora estás seguro de que no te entrará la debilidad. Porque es el posible inicio de una amistad entre nosotros que niega cualquier posibilidad de poder volver a meterme en tu cama o viceversa. No los quiero.

miércoles, 2 de junio de 2010

Precoz.

Lo siento, pero no eres el tipo por el que cambiaría una de mis horas necesarias. No eres él. De hecho, estás a años luz de poder llegar a ser ese tipo de chico para mí.

SMS.

- ¿Todavía no hemos dado un segundo paso, verdad?
- ¡Je,je,je! No, puedes estar tranquila, lo sigues queriendo igual que hace unas horas.

Me piden que escriba una historia sobre...

Y entonces pienso lo fácil que es vivir en la ignorancia de un niño pequeño que el único problema al que tiene que enfrentarse cada día es el de encontrar una pegatina en su diminuta bolsa de gusanitos. A todos nos gusta muy poco pensar en nuestro futuro, organizar el mañana que se nos viene encima, incluso si otro puede hacerlo por nosotros es mejor. Pero luego descubres la mejor parte de crecer, la parte de la felicidad plena, de vivir el amor apasionadamente, de disfrutar como nadie cada nota de una canción, de vivir la vida siendo conscientes de cada momento de alegría que nosotros provoquemos. Siempre buscaremos excusarnos en que es más fácil la vida de un niño, del ojala poder volver a la infancia. Pero esas excusas deben durar lo que dure un sengundo, un minuto como mucho; afrontar cada decisión es lo que nos hará crecer, lo que determinará cómo somos en cada aspecto de nuestras vidas, lo que nos construirá en la persona que elijamos ser. Poder escoger cómo queramos ser es lo mejor que una persona puede tener y es lo que tiene que disfrutar al máximo.

martes, 1 de junio de 2010

21:08

- Lo siento, no lo puedo controlar. Hace tres días me gustabas, me encantabas. La idea de hacer el amor contigo también me gustaba. Pero ya no. Me da igual que me hables, que no, que me llames, que no.
- No tiene sentido, ¿tanto te gustaba antes y ahora no te gusto nada?
- Ni me gustas, ni me dejas de gustar. Es algo que no pienso, que no siento.
- Joder, pues no te entiendo. Deja de sentirlo y dime la verdad.
- ¿Quieres la verdad? Pues la verdad es que me levanto cada día y pienso en él, veo esa serie y pienso en él, escucho ese grupo y pienso en él, voy a un festival y pienso en él. La verdad, la única razón de que no te devuelva las llamadas es él. Y siempre será así.