martes, 13 de abril de 2010

Lo siento, no lo siento.

Sólo el atravesar aquella puerta acelera mi respiración, como si supiera que dando dos pasos te vería. Y así es. Compartimos techo, aunque depsués nos evitemos en el interior. Dos pasos más y cruzamos palabras, con todos, menos entre nosotros. Típico de este final. Alcohol y dos pasos atrás, pero esta vez físicos. Por mi parte, pasan minutos de música. Por la tuya, de conversación de sustitución. De nuevo, mirada y ese sexto sentido de saber que pasa algo. Sabía que no me equivocaba. Tres pasos adelante. Y mientras daba el segundo, me di cuenta de que tú ya habías dado más de diez hacia delante. Sumando cinco y cinco, claro. Calma y recomposición. Pasó y punto. Seguí dando pasos toda la noche, pero no conseguí avanzar ni un solo centímetro. A ti, no te hicieron falta los pasos, con el leve movimiento de tus pies habías conseguido avanzar meses en el tiempo.

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