sábado, 24 de abril de 2010

Ciego de un pie,D.

Yo no sé de penitencias, sólo sé de copas, pero le diré lo que sé. Que los que nos aman, nos aman. Y a los que no nos aman, que Dios les haga cambiar. Y si no consigue hacerles cambiar, que les provoque un esguince, para que les reconozcamos por su cojera.

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