sábado, 6 de marzo de 2010

Y no volveré a dejarte de querer.

Verso endecasílabo que una vez más me transporta a la parte trasera de mis sentidos. Me hace preguntarme en qué momento decidimos que estamos queriendo a alguien. ¿Llega una mañana en la que te despiertas y dices "lo quiero" o quizás el instante en el que le besas en los labios por décimoquinta vez en el día y sabes que "la quieres"? Dicen que te puede bastar un día para saber que quieres a una persona. ¿Qué es lo que pasa ese día para que lo sepas? Personalmente, yo fui consciente de ello cuando empecé a ver que necesitaba algo de ti, algo que todavía hoy sigo sin saber qué es. Sin darte cuenta una persona se mete dentro de ti, dentro de tu cabeza, de tus pensamientos, de tu cuerpo. Y entonces sí llega un día en el que te das cuenta de que estás esperando una determinada hora para hablar con él, el despertarte para saber algo de ella, unos determinados caracteres, el sábado para poder besarla sólo a ella y que el resto de la gente se hace insignificante. Ese día, detienes el tiempo y te asustas de lo que sientes. Entonces sí puedo decir que hay un día que te sobra para saber que lo quieres, que la quieres. Pero, ¿qué más vienes después de eso? Necesidad, dependencia, DROGA, ("una droga llamada amor").

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