sábado, 6 de marzo de 2010

Malos en todo.

Horas después se agarraron de las manos. Nunca las palabras fueron necesarias o útiles entre ellos, pero sí a la hora de enmarcar momentos. Y así, agarrados fuertemente, huyeron del murmullo de la gente, banda sonora no grata para su recuerdo. Fuera, a la luz de las farolas, se besaron, fuerte, rápido, suave, lento, perfecto. Como sólo ellos saben hacer, por una cosa que se les da bien, debemos dejarlos que disfruten. Él, ella y el sonido de sus cinturones chocando al unísono.

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