domingo, 14 de marzo de 2010

A cinco días de ti.

Te pediré que me acurruques durante unos minutos, enrollados en las mismas sábanas de hace meses. No me valen otras, si se me permite alguna exigencia. Seré capaz de dividir mi escultura humana entre el placer gráfico y el conocimiento deportivo a altas horas de la madrugada. Sólo por unos minutos encerrada en la misma habitación, soy capaz de decir al resto de mi vida que no. Si te permito algún tipo de exigencia, sólo será esa.

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