domingo, 7 de febrero de 2010

La fine della fine, l'inizio di forse.

Nos tropezamos. En el mismo lugar en el que hace tres años lo hicimos, para conocernos. Saludos por educación. Y, sorprendentemente, cuatro palabras tuyas de ironía. Me sonsacaron una sonrisa. Lo habías conseguido, una vez más. Bailamos, sí, casi juntos. Podíamos soportarlo. A pesar de que su pelo estuviese estratégicamente colocado para que mis dedos se introdujesen en el y mi falda perfectamente ajustada para que el levantarla fuese lo más rápido y fácil posible. Imposible describir el ambiente que allí se respiraba. Fue demasiado, y te fuiste. Pero poco tiempo aguanté yo sin verte, y fui. Otro local, el mismo que ha sido el primer testigo de toda la historia: la puerta, los baños, la barra, la pista, todo en general. Aunque intenté buscar momentos, pronto supe que no sería capaz de repetirlo. Eres libre, que no quieres, me voy, que quieres, sabes que estoy. Bailamos, fotos, pero, sobre todo, miradas. Miradas de ¿por qué?, de deseo, de ven, de no vengas, miradas que no necesitaban palabras. Pero me fui. Mismo ritual, pero esta vez diferente final. Todavía no sé si por suerte o por desgracia.

1 comentario:

Muñeca dijo...

Voy a opinar, a mi modo de ver, por suerte.
:) muy lindo blog,nos seguimos ? pasate