viernes, 12 de febrero de 2010

Casi...

Lo confieso, hace dos días estuve a punto de hacerlo. Pero, no lo hice. Sí, a punto de meterlo en mi cama. Ya sé que ha estado, y dos veces además. Pero todavía nunca ha dormido en ella, entre mis sábanas, conmigo, simulando, como los dos mejores actores, una relación. Es decir, todavía no ha efectuado tu mejor papel: amante. Supongo que todavía hay algo en mí que no quiere ponerte sustituto. O quizás el problema sea que él no tiene que ser tu sustituto, simplemente tiene que ser él, es decir: uno más.

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