martes, 26 de enero de 2010

Shhhhhhhh.

No es necesario que digas nada más. Los últimos actos que has realizado, han dicho más de lo que me dirías a la cara. Cobarde. Y basándome en eso, cogeré fuerzas para mirarte, sonreirte, saludarte y no volver a dirigirte la palabra. No te mereces más que un mísero ¡hola! y casi sin admiraciones. Pero como no soy como tú, te las pongo.

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