sábado, 23 de enero de 2010

Pasa rápido.

Ante la despedida de una pareja de enamorados cuando uno de ellos tiene que partir por el diferente motivo que fuese, sea trabajo o algún tipo de vacaciones, lo más fácil es decir: una semana pasa rápido, dos meses pasan rápido, o simplemente, el tiempo pasa rápido. Hasta que tienes ganas de hacer chas con los dedos y poder levantarte en la mañana de dos años más tarde sin que nada cambie. Pero si lo piensas friamente te entra el pánico, miedo de pensar que las cosas cambiarán por completo y tendrás ganas de volver el tiempo atrás. Lo cierto es que el tiempo pasa demasiado rápido, que no te da tiempo a pararte a conocer en qué día viver para poder aprovechar cada minuto. Supongo que durante los años que nos quedan a todos por delante, tendremos que seguir pidiendo en muchos momentos que el tiempo se detenga y con él el instante que vivimos, cuando, sin darnos cuenta, ese instante es el que pasa a tiempo fugaz. Y, de pronto, se va.

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