miércoles, 27 de enero de 2010

27. Follamigo

Una noche más de sábado, en el medio de las tantas que hay en este calendario. Lo miró a los ojos y lo dijo: siempre te voy a querer y nunca me voy a olvidar de ti, pídemelo y te estaré esperando el resto de mi vida. Pero no fue capaz de pronunciarlo en voz alta. No era capaz de hacerlo. Pero sabía que él lo había entendido. Sabía lo que aquellos dos ojos le estaban diciendo con la mirada. Le sonrío y ella supo lo que significaba. Les sobraban las palabras. Él sabía que ella siempre estaría ahí y ella sabía que él era eterno en el tiempo.

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