martes, 26 de enero de 2010

25. A ciegas.

Lo leí. Aquel tablón que tan pocas veces parece haberse actualizado, pero que cuando lo hace, te hace reflexionar a cerca de todo lo que te rodea. Hablamos de hacer elecciones en nuestra vida, cuando la mayoría de las veces que debemos tomar parte en el asunto no somos nosotros los que tenemos la última palabra. Dentro de nuestra propia vida, estamos obligados por el círculo de la naturaleza a dejar entrar a determinadas personas que formarán parte de ella para siempre, de una u otra manera. Y hay veces que son estas personas las encargadas de tomar una determinación por ti, sin ni siquiera pedirte permiso para hacerlo. ¿Puede que sea porque somos nosotros los que se lo permitimos? Alguien me dijo hace tiempo: "esta vez sé tú la que tome las riendas de la relación". Sentí que me había dado las fuerzas necesarias para poder hacerlo. Pero no fue así. "Tener claro lo que quieres hacer, pensar lo que de verdad necesitas" así resaba aquel tablón. ¡Cuánto daría por poder seguir ese consejo! ¿Qué quiero hacer? Ser feliz, pero a mí manera. Sin mayores complicaciones que las que yo misma me proponga. ¿Qué necesito de verdad? Demasiado complicado para tan poco espacio. Por decir algo, diría que necesito el apoyo de una persona que de verdad confíe en mí por mis propios méritos, el cariño de una persona que me quiera por como soy. Y digo esto porque creo que es algo que me falta y que añoro muchas veces al día. Supongo que tú no debes entrar dentro de esas dos preguntas y tengo que decidir que a partir de ahora no lo hagas nunca más.

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