martes, 29 de diciembre de 2009

29.

Y la pequeña hormiga, sin darse cuenta, se volvió a rendir y cayó encima de su elefante. Pero del rojo, no encima de cualquiera. El rojo de cuellos azules oscuros, era el suyo. Se volvió a confundir. Volvió a caer. Pero que nadie del reino animal se preocupe, le quedan pocas horas para levantarse mejor que nunca. Será la hormiga reina, por una noche.

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