jueves, 31 de diciembre de 2009

31.

Cada último día del año la gente se empeña en hacer una larga lista de cosas estúpidas y que sabe que acabará sin hacer en el nuevo año. Aunque yo no lo veo de esa manera. Para las personas menos organizadas que existen en este mundo, es una buena fórmula de administrarse el año. Para las personas que, la contrario, sí son demasiado organizadas, es un método de tener trescientos sesenta y cinco días ordenador. Y para mí, se resume en una frase que tengo que tener presente cada año que pasa por mí. Mi lista es muy corta, tanto que creo que no se considera lista. Simplemente tengo un único propósito para, en este caso, el 2010: ser feliz. Supongo que está dentro de cada lista de todos esos millones de seres humanos que poblamos el planeta, pero en la mía es el único. Y sea desordenada o más ordenada, lo que tengo que hacer es simplemente cada día del siguiente año introducir un aliciente para conseguir mi meta. Asegurarme de que no pasará un día en el que no haya algo que me haga sonreir. Si el 31 de diciembre del 2010 puedo mirar atrás y ver que lo he hecho, consideraré que he cumplido mi propósito.
¡FELIZ AÑO BLOGGEROS!

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Por el simple gusto de hacerlo.

Vivir por el simple gusto de hacerlo. Sin porqués que dar. Sin respuestas que devolver. Sin excusas que inventar. Sin razones que describir. Simplemente, por el gusto de hacerlo. Por el gusto de levantarse cada día esperando que el sol brille o que la lluvia golpee una mañana más el cristal de ti ventana. Por el gusto de caminar por cualquier rincón del mundo. Por el simple gusto de sentir cómo baja ese refresco que siempre se toma con los amigos. Vivir por el simple gusto de estar un instante con un amigo o de comer con un familiar. No sé. Me gusta vivir por el simple gusto de hacerlo.

30.

Vestido negro. Apretado. Marcando las curvas que el esqueleto femenino y la suerte le habían dejado lucir. Cabeza alta. Bolso azul en mano. Tacones. Brillo de labios, del que brilla, de los que se ven a metros con una luz especial. Tenía en sus manos todos los elementos principales. La música corre a cargo de cada local. El alcohol va en proporción a la cantidad de chicos guapos que se apoyen en la barra o la vigilen por detrás. Lo único malo es que la suerte y las coincidencias están fuera de su alcance. Juega bien tus cartas, man in black. Con ojo y con cuidado. Despacio, fuerte, lento, afloja. Vamos, como tú sabes hacerlo.

martes, 29 de diciembre de 2009

mi nuevo gran amor

I'm not saying it was your fault,
although you could have done more.
Oh, you're so naive yet so!

feliz navidad y punto

Cuando eres pequeña la gente te cuenta que las Navidades son blancas. Mentira. Mis Navidades de blancas no tienen nada. Ni siquiera el borde de los gorros de papá noel que me rodean es blanco blanco. Creo que le llaman blanco roto, o algo parecido. En mi pueblo no nieva, llueve y hace viento, muchísimo viento. Hace tanto viento que parece que me va a llevar muy lejos del sitio en el que tengo que estar. Aunque si me paro a pensarlo en frío, ¿es el viento el que me mueve de mi lugar o simplemente las ganas que tengo de llegar a ti? Quizás estás Navidades acaben siendo un poco blancas si lo único que veo dentro de tres despertares son los cuellos de tu camisa. ¡Felices y blancas navidades!

never again

Vestida de negro, entre algodones blancos, se despertará una mañana. Será como si hubiese tenido una pesadilla como hace dos noches. La misma que no quiere volver a repetir, nunca jamás. Pero que al bicho gigante no se le olvide, sólo ha sido un resbalón. Aunque confiesa que no tiene ni idea de cómo seguir, de qué pasará y menos qué quiere sentir. Pregunta eterna, respuesta infinita: ¿por qué no podemos elegir qué sentir? Demos gracias por vivir en este mundo tan complicado y repleto de cosas difíciles. Gracias por impedirme hacerlo más fácil.

29.

Y la pequeña hormiga, sin darse cuenta, se volvió a rendir y cayó encima de su elefante. Pero del rojo, no encima de cualquiera. El rojo de cuellos azules oscuros, era el suyo. Se volvió a confundir. Volvió a caer. Pero que nadie del reino animal se preocupe, le quedan pocas horas para levantarse mejor que nunca. Será la hormiga reina, por una noche.

domingo, 27 de diciembre de 2009

27.

Esta noche no hay tiempo para penas, ni tristezas, ni lloros, ni nada que me haga poner los pies en la tierra y deprimirme. Esta noche no debo pensar que no te tengo, porque no es así. Desconozco el tiempo exacto, pero sé a ciencia cierta que te he tenido, entre mis piernas de contorsionita, de eso sí que estoy segura. Puede que ni siquiera te vuelva a tener, pero esta noche no hay cabida para esos pensamientos. Esta noche me remito a sonreír recordando cada instante de la noche de ayer, cada palabra, cada confesión, cada pirueta. Esta noche lo único que está permitido pensar es en cada segundo contigo que me hará reír toda esta noche.

sábado, 19 de diciembre de 2009

19.

¿Y qué pasará cuando te tenga delante, una vez más? Ahora todo ha cambiado, yo he cambiado, tú habrás cambiado, nuestros sentimientos han cambiado. Ya nada es como antes. Desconocíamos lo que el futuro nos tenía guardado y nos hemos encontrado con esto. Me he encontrado con esto. Hace dos semanas las cosas serían diferentes, tenía ganas de verte, ganas de que supieras lo bien que me iba. Pero eso cambió la semana pasada [o eso creo]. Haca siete días descubrí que yo, como buen ser humano que soy, vuelvo a tropezar por segunda vez con la misma piedra. Distinta piel, pero con el mismo fondo. Pero esta vez estoy decidida a hacer las cosas de otra manera, a manejar yo la situación. Una para saber y otra para aprender. Impediré que se vuelva a convertir en un círculo pasado, será una línea curva, con altos y bajos, como el resto. Creo que he decidido no ser diferente a los demás, y como ellos, seguir las líneas que todos tenemos marcadas. Simplemente para evitarme malos momentos. Esta vez, yo tomo las riendas. Sólo con agarrarlo de la mano, ya volvemos al pasado. Contigo funcionaban miradas y palabras, con él acciones. Tú eras ternura, él todo pasión. Distinta piel, mismo fondo, vosotros. Misma piel, distinto fondo, yo. Contigo, querer; con él, simple ilusión. Tú eras todo y eres quizás, él mi salida y el apoyo a mis sentimientos. Un nuevo capítulo a mi novela, tú estás de vuelta.

sábado, 12 de diciembre de 2009

12.

¿Ahora que has decidido tu partida definitiva, es cuando permaneces ahí pegado día y noche? Ironía de la vida, jà! Pues ¿por qué no pruebas a largarte? Sí, eso, lárgate. No quiero verte delante mía más. ¿Por qué? Porque recuerdo cuando eras el primero en ver que alumbraba y te faltaban minutos para querer escuchar mi negativa. Y ahora soy yo la que se muere de ganas por decirte un simple hola. Porque no quiero tener ganas de ti cuando no te las mereces. Porque quiero que no me importes... pero sí que lo haces. Y muchas más razones que me guardo. Así que, por favor, vete ya.

De nuevo...

... delante de un final, de nuevo delante de un principio. Por delante toda una nueva vida que caminar. Atrás se queda otra historia sin cuerpo, desnuda de todas las ropas que podíamos haberle puesto. Da igual, a ti te da igual y a mí también. Cada uno volverá a su vida pasada. La misma que hace unos meses disfrutábamos sin preocupaciones mutuas. Así que no me pidas que sea tu amiga. Te lo dije en su día. Conmigo las cosas no funcionan así. Él me enseñó y ahora entiendo que es lo mejor. Aunque respiremos el mismo aire y sólo unos metros nos separen, eso es lo único que compartiremos. Reconozco mis errores pasados y no volveré a comerterlos ni en mi presente ni en mi futuro. ¿Te vas? Pues hola y adiós. Punto y final.

viernes, 11 de diciembre de 2009

11.

Vete, no quiero volver a verte. No, para. Quédate. Pero quédate a mi lado, sujetándome cuando me caiga y poniendo tu hombro para que mis lágrimas resbalen por él. Y más. Quiero más. Quiero que también seas tú el único que me haga el amor cada noche, que me de los buenos días cada mañana y que recorra con sus yemas cada espacio de mi piel. No. Vete. Después de todo lo que me has dicho vete. Pero vete lejos, muy lejos, tan lejos que no te llegue ningún tipo de conexión. O mejor yo. Sí, me alejaré yo, ninguna llamada en mi teléfono, ningún mensaje en mi pantalla. Nada. Sí. Separémonos. Yo lo quería todo. Tú no querías nada. ¿Seguro? ¿De verdad? Espero que lo hayas pensado bien. No hay vuelta atrás. Ningún futuro por delante. Ningún día más a tu lado. Ninguna noche más intercambiando besos. Pero quédate. Cerca, muy cerca. Por favor quédate a mi lado y dime que siempreestarás, que volverás, que un día me pedirás una noche, que te diré que no y que dos minutos después te encuentre delante de mi puerta con un jersey de rayas que te quitaré con un solo suspiro. Quiero que me digas que no me he vuelto a equivocar. Quiero cosas imposibles. No te quiero a ti. Lo quiero a él. Lo siento por mí misma.

lunes, 7 de diciembre de 2009

porqué te quiero en 65 palabras

Te quise, porque sentía que eras una parte de mí. Te quise, porque me hiciste sentir lo que nunca nadie pudo conseguir. Te quise, por cómo me besabas, por cada momento a tu lado. Te quise, porque me hiciste pensar que nunca me mentías. Te quise, porque hacías que me escuchabas. Te quise, por cómo me mirabas. Te quise por cómo eres. Te quiero, porque...

[pídemelo]

Sólo tengo una observación que hacer a tu carta: estás segura? Solamente si estás segura de ello te permitiré que lo hagas. Si de verdad sientes que te has equivocado en nuestro pasado, si de verdad lo sientes, te permito que me pidas que la deje por ti [y la dejaré, te lo aseguro].

7. Sé feliz [con él]

Y ahora te vas. Te vas con ella. Como siempre quise, como siempre desee no verte. Marchándote, feliz. O eso parece. Pero conozco tus gestos, te conozco demasiado. Y no sonríes como lo hacías conmigo. Tú lo sabes, yo lo sé y ella lo sabe. Sé que serás muy feliz a su lado, ella te dará lo que yo no pude, o quizás no quise darte. Con ella se acabaron las excusas, con ella podrás ser tú mismo y ella no se asustará. Ella, al igual que yo, necesita mimos, cariño y esas cosas que nosotros también nos dimos. Dáselos, pero no como me los dabas a mí. Sé feliz, pero recuerda que nunca será conmigo. Los dos sabemos que estamos hechos el uno para el otro, pero que yo me he empeñado en que no fuera así. Cuántas veces he hecho cosas para alejarte de mí, aunque en realidad no las quisiera hacer. Y ahora, aquí sola, en este rincón de mi cama, me pregunto por qué. ¿Por qué, cuando tú lo único que hacías era querer estar conmigo, yo me he empeñado en alejarte de mí? Y ahora es demasiado tarde para pedirte que vuelvas, para decirte que estoy dispuesta a darte esa última oportunidad y alargarla hasta el infinito. Pero ahora no puedo hacerlo, me dicen que no sería ético. Tú estás intentando rehacer tu vida con ella y yo soy el que menos derecho tengo a impedírtelo. Por eso, sólo quiero pedirte una cosa: sé feliz.

Lo merecíamos.

- No sé hacia dónde se dirigirán ahora nuestros destinos. Lo único cierto, es que se separan...
- Ya
- Realmente siento que sea así, pero ya lo hemos hablado demasiadas veces y siempre llegamos a la misma conclusión...
- Ya
- No sé... sabes que siempre que lo intentamos, todo acababa igual, yo metido en tu cama o tu entre mis sábanas...
- Ya
- Sabes que no quiero que pensemos en todo lo que nos quedaría por delante, cuantos trenes podrías coger para venir a mimarme, cuantos kilómetros recorrería yo por acompañarte...
- Ya
- ¿Qué te pasa? ¿No vas a decir nada más que ya, ya, ya?
- ...
- ¿Vas a quedarte ahí de pie, sin decir nada? ¿Ves como tengo razón, que siempre acaba todo igual?
- Ya
- Una vez más, pero esta será la definitiva, lo siento, pero ahora sí me voy para siempre.
- ...
- Nos merecemos un beso de despedida, por lo menos, ¿no?
- ¿Un beso de despedida? No. No nos lo merecemos. Nosotros nos merecemos que nos esperen todos los trenes del mundo, que las carreteras estén libres exclusivamente para nuestros coches, pasarnos la vida tú en mi cama y yo entre tus sábanas, una vida ¡entera! Eso es lo que nos merecemos nosotros. No te quedes aquí parado delante mía esperando por ese beso de despedida, porque no pienso dártelo. Eso es lo único que no nos merecemos, una despedida. Vete, pero no lo digas. Yo me quedaré aquí de pie, sin decir nada, esperando a que pase el tiempo y vuelvas para dejar que te robe un beso más, como siempre ha sido... como siempre será.

6.

En estos momentos desconozco el rumbo que están llevando las cosas, pero empiezo a conformarme con que tomen rumbo.