lunes, 30 de noviembre de 2009

30.

Intento no recordarte y a veces, sólo a veces, lo consigo. Ahora, mi cabeza se llena de tiempos mejores, de canciones que me recuerdan a mi infancia, de besos que me recuerdan a años sin importancia, de caricias que me advierten de lo bueno que viene después. Ahora, me lleno de él que me canta cómo fue nacido para la alegría. Ahora me río, no lloro. Ahora sé cómo hacer que todo vaya bien. Ahora hay palabras que no necesitan explicación. Ahora hay miradas y gestos, que lo dicen todo, o casi todo (los acompaña su verbo). Ahora ya no estás tú, siempre. Ahora él está, demasiadas veces.

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