miércoles, 28 de octubre de 2009

tequiso.

Quiso sentir. Y sintió. Quiere olvidar. Y no puede. Te quiso, sin quererlo, pero a la vez tampoco le dijo que no a ese sentimiento. Ahora has decidido ponerle fin, un fin a tu manera, como siempre. Ahora le toca aceptar, aceptar que te quieres ir, aceptar que ni siquiera unas palabras váis a volver a compartir, aceptar el verte e ignorarte. Hacer como que no existes, en definitiva. Pero si existes, caray si no existes! Y siente, y de qué manera. Incluso me atrevo a decir que te quiere, que te querrá. Pero también que aceptará. Que pensará que aquel chico del que se enamoró sin buscarlo ya no existe, se esfumó. Lo tendrá muchas veces al lado, pero pensará que sigue a muchos quilómetros de ella, como siempre ha estado.
Adiós Dani, ella no será capaz nunca de decírtelo, pero acepta ahora que tú tampoco.

27.

Le había llamado. Le había mandado mil mensajes. Le había mandado, también, un mail [de aquellos que les gustaban a los dos]. Y esta vez, sorpresa!, tampoco hubo respuesta. Se supone que va a intentar apartarla de su lado despreciándola? Si es así, que no se preocupe, ella solita promete apartarse de su lado y no volver. Tranquilo, nuestra última vez ya pasó...

sábado, 24 de octubre de 2009

24.

Lo he intentado, de verdad. No quiero que pienses que no lo he intentado. Y lo hice porque pensé que contigo iba a ser diferente, porque tú eres diferente del resto, o eso era lo que pensaba. Dos sábados y un jueves metido durante dos horas en mi cama, pero nada. En tres días no he sentido nada por ti. Lo siento. Lo que he sentido por él sé que no lo voy a sentir por nadie más. Puede que algún día, quien sabe si antes o después, sentiré algo más fuerte o igual o diferente por otra persona. Te repito que estaba a gusto contigo y por eso pensé qe podrías ser tú. Me equivoqué, otra vez, para no romper con mi rutina sentimental. Lo sigo y lo seguiré queriendo, no sé si conseguiré llegar a pensar en él de otra manera posible. A día de hoy, eso es imposible. De nuevo, un lo siento sale de mis dedos. Sigo queriéndolo a él

sábado, 10 de octubre de 2009

10.

¿Te acuerdas de esa historia que te había contado? Ella lo quería a él, pero él sólo sentía atracción y sólo sentiría atracción. Pues hace unos días se volvieron a decir adiós. Sí, por tercera o cuarta vez, ya perdí la cuenta de cuántas despedidas han tenido. Pues sí, hablaron por teléfono. Ella lo había llamado pero no le cogió y le mandó un mensaje. Tenía muy claro lo que le quería decir, pero también sabía cual sería su respuesta, conocía perfectamente cómo iba a ser su conversación. Al siguiente día él la llamó. Ella le dijo lo que quería decirle, pero no cómo quisiera decírselo. La respuesta de él, la misma. Su conversación, la de siempre. Ella le volvió a arrancar una sonrisa en otro de sus días grises, y lo cierto es que ella me confesó que es lo que más le gusta hacer, hablar con él y reirse juntos, aunque sea de ella misma. Pero a la vez de ser un poco alegre, la tristeza pesaba más en sus palabras. El resultado, de nuevo, fue un no puede ser, un me alejaré para que me olvides y un pensar en el bonito recuerdo de lo que pudo haber sido. Me entristecí tanto cuando la oí contándomelo, en serio, con todo lo que sabía de ellos, confié en que pudieran compartir una historia de amor, algún día, pero él se ha negado. Y ahora, ¿qué le digo a ella? Da igual lo que le diga yo o otro amigo, a ella sólo le vale su palabra, la de ella misma y la de él. Él le dijo que aprovechara el momento, pero ella lo quería hacer con él, ahora le toca buscar el modo de hacerlo al revés... sin él