miércoles, 9 de septiembre de 2009

te hiero mucho

y aquella niña hoy ha vuelto a recorrer el mismo camino que cada noche recorren sus pies descalzos. esos pocos metros que separan la calle de la ilusión, la esperanza y la evasión de la casa de la cruda realidad. pasear por la ciudad de la mano de la amiga de los ojos azules sin rumbo, perdiéndonos las dos entre cada una de las palabras de nuestra conversación más que necesaria, era una de las cosas que más necesitaba en este momento. había pasado media tarde de sol, tirada sobre la arena, haciendo un gran esfuerzo por seguir la conversación con el chico de rizos. cuando el viento de septiembre me sorprendió, pensé que lo mejor era ocupar los pensamientos con dulces. y así lo hice. un poco más tarde y acompañada por el niño rubio y dulce y unas cañas descubrí que lo mejor para soportar cualquier mala época son los amigos. los tres me han mantenido levitando toda la tarde y parte de la noche. pero volver a repetir una vez más en verano el mismo camino yo sola me ha devuelto a mi realidad. sólo ocupada por tu sombra y tu recuerdo. no es el camino de la vergüenza, ese se quedó en la capital. es mi camino de la angustia y el saber que no volverás

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