jueves, 10 de septiembre de 2009

huyendo de horas de más

"Se acabó y punto. Tienes que dejarlo ir y pasar. ¿Qué parte de eso no entiendes?" Aquellas palabras resonaron en mis tímpanos fuertemente para luego permanecer durante unos largos minutos en mi cabeza. ¿Era eso? ¿Es eso? Todas las personas nos aferramos con todo lo que podemos a lo que más queremos y cuando llega la hora de que se vaya no queremos dejarlo ir: una muerte, el primer hijo que se independiza, una ruptura... "Tu ex" y eso que en realidad no lo era. No es mi ex, porque detrás nunca fue la palabra novio. O quizás simplemente es mi ex a secas, sin ningún sustantivo que lo acompañe. ¿Tenía razón mi mayor confindente cuando me decía que ya no había nada más que hablar, que ya todo estaba hablado, que se había acabado y tenía que dejarlo pasar? Y si es así, ¿cómo se hace eso? ¿Cómo dejar pasar sin penas ni glorias esta situación? Llevo más de dos años agarrada a esa idea, a esa posibilidad, a ese intento de relación. Y lo que tengo que hacer ahora es ¿dejar que eso se vaya para siempre y sentarme a mirar cómo lo hace? Si es lo que tengo que hacer, una vez más no haré ni caso de las leyes de la madre naturaleza, o el padre sentido común. Una vez más me haré caso a mi misma, pero... ¿qué significa concretamente hacerme caso a mí misma si no sé ni yo lo que quiero hacer?

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