miércoles, 30 de septiembre de 2009

29.

Antes de acostarme y como cada noche, deshago mi cama, enciendo la lamparita y cojo el peluche rosa, el grande, el de siempre. Como cada noche, lo único que me queda es abrazarlo a él, el único y solitario habitante de mi cama. La necesidad de tenerte a mi lado, la necesidad de dormir contigo, la necesidad de tus abrazos por la noche, incluso la necesidad de hacernos el amor cada noche es mayor. Quiero que estés a mi lado. Quiero besarte. Quiero que me abraces. Quiero seguir haciendo mi vida, pero contigo a mi lado. Quiero acariciarte y que me acaricies. Quiero que te vengas a dormir conmigo. Quiero volver a tener otra cena contigo. Quiero ver atardecer y que tú estés a mi lado. Quiero que la luz del sol me despierte y ver que sigues pegado a mí. Quiero... Quiero... Quiero... Quiero tantas y tantas cosas, incluso creo que te quiero a ti! Y dicen que querer es poder, pero no siempre es así. Si por quererte más o por querer estar contigo con más fuerza voy a poder compartir una relación contigo, tenlo claro que lo haré. Pero sé que eso no es así, que tú estás demasiado seguro de que lo nuestro no va a funcionar que da igual lo que yo quiera. Y aún así, me esfuerzo cada día en pensar en algo que te vuelva a traer a mí, pero a medida que pasan los días las opciones van a menos y tú cada vez más lejos...

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