martes, 22 de septiembre de 2009

22.

La caída de la primera hoja de un árbol marca el comienzo del otoño y el final del verano. Este año, el tiempo meteorológico no deja de sorprendernos y esta semana el hombre del tiempo ha marcado soles con pocas nubes en el noroeste de la península. Así que todavía vamos a retrasar unos días más la caída de esa primera hoja acompañada de las primeras ráfagas de viento que la ayudarán aposarse sobre la tierra. Este año el comienzo del otoño significará el comienzo de un curso más, segundo de periodismo en la facultad de ciencias de la comunicación en Santiago de Compostela, nueve meses por delante para disfrutar con los compañeros de clase, los compañeros de piso, que es hablar de mis amigos, las nuevas amistades por descubrir, nuevas historias por vivir, nuevo look que lucir por la capital. La primera hoja que se desprenda de su rama marcará el inicio de una nueva etapa en mi vida y casi de una nueva vida para mí. El final del verano significa el final de todo mi pasado y cuando miro a mi pasado y habló de él parece que sólo hablo de ti. Sabes que yo no quería que el 21 de septiembre fuese el final de algo más que el verano, sabes que yo quiero que sigas formando parte de esta nueva etapa de mi vida [no sólo en mis pensamientos]. Pero yo sé que tú no quieres que así sea y tengo que respetarlo. Confieso haber tenido las ganas de pedirte una última visita al lugar que lo cambió todo, pero creo que no seré capaz de reunir todas las fuerzas como para hacerlo [ni tampoco las ganas suficientes]. Te pido, por favor, que actúes. Mientras tanto te seguiré esperando juntando pedacitos de fuerzas y ganas y permisos...

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