jueves, 10 de septiembre de 2009

10.

He evitado el nueve del nueve del nueve en esta página. Aparentemente sin ningún motivo, supongo que mi sabia cabeza me mantuvo ocupada el tiempo suficiente como para no rondar este lugar, aunque sólo fuese durante un día. Pero, ¿qué más da el evitarlo como el caer en él? Simplemente es un rincón más en el que escribo lo que pienso, lo que siento, lo que quiero, con total libertad. Ella se había convertido en mi lectora más fiel. Él era el cotilla más fiel que había conocido. Pero eso era antes, eran los viejos y maravillosos tiempos. Esos en los que sabía más o menos qué hacían las personas que más quería y que me rodeaban de vez en cuando. Ahora, en los nuevos tiempos soy una completa desconocida. En este punto en el que nos encontramos, ¿qué hacer? ¿Se trata de volver a caer en la tentación y ceder de nuevo a los impulsos, como en los viejos tiempos? Porque lo que mi cabeza me dice es que eso no valdrá de nada, sólo para empeorar más todavía toda esta mierda. ¿Hacerle caso por una vez a la cabeza? ¿Es esa la solución? Tengo ganas de hablar contigo, pero mucho miedo de hacerlo para nada. Cada noche pienso en llamarte, pero no sé qué decirte. ¿Me llamarás?

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