lunes, 17 de agosto de 2009

vetusta morla

[ella es Valiente] Sabes que no digo lo que digo y que hago lo que no hago, que soy valiente, qe no es sólo cuestión de suerte o de verte. No voy a ocultar lo peor o a contar lo mejor, pero sí me reservo el mejor chaqué para cuando te vea. (ya ves, lo que es no es). Dicen que a veces no soy yo, que busco un difraz mejor, yo creo que me remito a bailar hasta el apagón (disculpa mi osadía). Pero tienes que ver que nunca tengo mi papel. No olvido los sueños, vuelvo a lo que no acabó, porque ser valiente no es sólo cuestión de suerte. Aplaude y vámonos (que termine esta función)
[el piensa en La marea] Lo siento, pero no puedo dejar de pensar en ella, en la marea, que me dejó arenas de plata (para mi reloj del tiempo que ¿no? pasa), islas inundadas (para atrapar una historia de piratas), aromas de barco (con algas tejidas en forma de desengaño), conchas sin nombre (para que el niño haga un collar con un alfabeto que el hombre no alcanza a entender), cangrejos helados, aguas de hielo, un libro en blanco, versos borrados, tinta, un borrón y un papel mojado. La marea me dejó la piel cuarteada, la miel en los labios y, lo peor, las piernas enterradas

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