viernes, 31 de julio de 2009

32.

El silencio y el color blanco se habían apoderado una vez más de aquella pantalla de ordenador, inmersa en una sala llena de libros que narran historias fantásticas y quizás algunas que todavía se puedan tachar de verosímiles. Pero esta vez el hecho había ocurrido un día con antelación, esta vez aquella situación iba a durar tres días y todavía quedaban dos. Existía la esperanza de que una vez más el ritmo de la música, el ambiente de fiesta, la noche, los grados de alcohol y el humo del tabaco se volviesen a apoderar de sus cuerpos para ayudarlos a soportar esos dos días. A continuación volverá a empezar otra semana más, esta vez atípica. Y todos saben que dentro de él nacerá un nuevo sentimiento que hace años que no sentía
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