domingo, 14 de junio de 2009

todo termina por derrumbarse

Todo, absolutamente todo, termina por derrumbarse. Lo que tenemos que intentar hacer es volver a traerlo a flote, volver a construir los castillos que en tiempos mejores creíamos sólidos e invencibles. No podemos rendirnos nunca, seguir luchando por que todo nuestro mundo esté como un día cuando éramos pequeños soñamos que estaría cuando fuéramos grandes. Una discusión no puede romper una alianza entre hermanos, el cansancio no puede romper los lazos que un día algo que llaman amor unió, no podemos permitir que una bronca nos separe de nuestros padres, ni que la distancia termine con una gran relación de amistad. No. Porque cuando eras pequeño soñabas con que todo en tu vida te iba a salir redondo, porque ibas a ser la persona grande más feliz del planeta. Yo soñaba que sería feliz para siempre con el primer gran amor que descubriría en mi vida, que iba a hacer todo lo posible por encontrar y mantener a esa persona a mi lado, que tendría grandes amigos con los que poder contar siempre, poder seguir peleándome con mi hermana sabiendo que después vendrá un abrazo, seguir discutiendo con mi madre, porque eso es lo que hacen padres e hijos y, en definitiva, ser feliz a mi manera. Era pequeña y ese es el sueño de cada niño. Pero cuando vas creciendo te vas dando cuenta de que esa es la base que da sentido a tu vida, luchas por mantener a tus verdaderos amigos a tu lado, ayudas a tus hermanos e intentas comprender a tus padres, buscas el amor que te hace feliz cuando parece que llega y te deprime cuando ves que no es así, estudias para llegar a tener un buen empleo y los años van pasando rápidamente. Supongo que cuando me de cuenta estaré luchando porque todo lo que he llegado a conseguir se mantenga. Y, en ese punto, es cuando me tendré que plantear otros planes, echar la vista atrás y sonreir, y, sobre todo, mirar hacia el futuro agarrada de una mano que sé que nunca me va a soltar, pase lo que pase.

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