viernes, 19 de junio de 2009

diecinueve

Cualquier día puede ser un buen día o un mal día. Te levantas y sólo existen esas dos opciones. Pero no son opciones que tú puedas elegir, no, porque se dan circunstancias que son las que convierten un día en especial o pasajero, en alegre o triste, en memorable o pasado... Claro que tú ambién influyes, puedes levantarte con una sonrisa pensando que te encuentras a primera hora de uno de los días más felices de tu vida, pero luego ocurren cosas, y de ti depende ser una persona cínica y finges que es un día bonito y maravilloso o te limitas a enfrentar esas "cosas", admitir que han pasado y que lo mejor es que cojas la cama lo antes posible y dejes de pensar en cómo tendrías que haber actuado para que fuera un día inolvidable. Y hay otros días que puedes levantarte con esa sonrisa o pensar que simplemente va a ser un día más en tu agenda y, de repente, sin planear nada, pasan sucesos y palabras que alguien te puede decir o sentimientos que nacen en ti sin saber el porqué, y eso es lo que hace que marques ese día con un círculo rojo en tu almanaque de recuerdos memorables.
Pues bien, hoy es un día del tipo número uno, haces planes antes de acostarte y parece que por la mañana se van cumpliendo, pero todo cambia bajo el efecto del factor tiempo y la incertidumbre.. Hay personas con las que necesitas hablar pero que llegas tarde, otras a las que quieres ver para saber que estás haciendo las cosas bien, pero nada sale según lo previsto... lo mejor será pillar la cama acompañada de letras politizadas y pensar en que quizás mañana pueda ser un buen día, o, por lo menos, mejor que el de hoy
(...)

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