jueves, 9 de abril de 2009

nueve de abril


¿Alguna vez alguien se ha parado a pensar en cómo dejar nuestra huella en este efímero mundo?
Realmente no creo que sea así, porque sino todo estaríamos buscando al mejor escritor en que nos publique la mejor biografía jamás escrita o continuamente intentaríamos hacer cosas que marquen el rumbo del planeta!
Pero no es así...
Cada uno vivimos nuestra vida de un modo simple, hacemos lo que creemos que va en contra de las normas, sin tener ni idea de que estamos haciendo las cosas al revés...
Y después están las historias de amor que nos tocan vivir a cada uno, y que cada uno creemos que la nuestra es la mejor o, por lo menos, las más original, la diferente, la que todos quisieran vivir...
Pero la vida no funciona de esta manera... cada uno vivimos las historias de amor que buscamos o que encontramos, hsitorias de amor que muchas veces ni siquiera quisiéramos vivir, pero que parece que alguien se ha encargado personalmente en que, quienes sean los protagonistas de esas historias, seamos nosotros. Y ahí estamos, esperando en estaciones a que llegue el tren que nos lleve a junto esa persona, que igual no es la ideal, pero es la que nos gusta. Sentados en un bar, pasando el rato con los amigos, pero teniendo los cinco sentidos puestos en la puerta para ver si entra o no esa persona.
Puede que mis historias de amor no sean las ideales, las que todos quisieran tener, las perfectas. Al contrario, estoy segura de que son esas historias que todo el mundo evita y que algunos tienen la suerte de no pasarlas nunca, pero que muchos otros saben de lo que hablo porque son otros ingenuos más que se dejan llevar por esos impulsos de los que ya he hablado... Pero eso me da igual, a mí por lo menos. No busco la relación perfecta y, mucho menos, a la persona perfecta. Ni siquiera busco. Y quizás me fuese mejor si buscase un poco más. Pero no es lo que yo quiero. Lo que yo quiero es a esa persona que sin biscarla llegó un día, mejor dicho, una noche en la que él era lo último que me esperaba ver y tampoco lo que más me hubiese gustado ver. Pero cuando lo vi, todos mis sentimientos cambiaron. Se convirtió en lo primero que quise ver cada sábado por la noche y lo mejor que me podía pasar, verlo y besarlo. Sé que no es perfecto, que está muy lejos de rozar la perfección. Pero es al que yo quiero. También se que esta historia, que no se puede etiquetar con el apodo de "historis de amor", sea la perfecta, ni por asombro. Pero también es mi historia (y no podemos negar que es "nuestra" historia). Y me gusta por eso, porque es la mía, la que yo estoy viviendo, porque quiero. Y simplemente por ser MI historia, me gustaría que dejase huella en este mundo, por eso no me cansaré de escribirle y escribirla, no voy a permitir que porque llegue a su fin quede en el olvido, no, voy a seguir con ella, voy a seguir hasta que llegue a marcar tanto que cada uno la quiera hacer suya pero no podrá, porque es mi historia,
nuestra historia.

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